El peso
Es importante conocer tu peso y controlarlo antes de buscar el embarazo. Los extremos no son buenos y en el caso del peso no hay excepciones a esta regla. Debes saber si te encuentras por debajo o por encima de tu peso ideal. Existen varios métodos de conocer tu peso ideal y los límites dentro de los cuales tu peso puede variar. Si te encuentras fuera de los límites ideales, el momento para corregirlo es antes de quedar embarazada, ya que una vez logrado el embarazo no deberás intentar dietas rígidas que podrían poner en riego al bebé. Debes saber que cuando uno adelgaza se producen algunas sustancias llamadas cuerpos cetónicos que podrían atravesar la placenta y ocasionarle daños al tu bebé.
El peso que se gana durante el embarazo se distribuye entre el bebé, la placenta, los tejidos maternos y el líquido amniótico. Esto permitirá un adecuado crecimiento del bebé.
El hierro
El hierro es un mineral que forma parte de los glóbulos rojos y se encarga de transportar el oxígeno que respiramos hacia todas las células del cuerpo. Tanto el crecimiento del bebé como el aumento de volumen sanguíneo que vas a experimentar durante el embarazo requerirán de buenos depósitos de hierro en tu organismo. Tu médico deberá indicarte que exámenes deberás realizarte para chequear los niveles de hierro en tu sangre. También deberá indicarte los pasos a seguir para asegurarte una correcta reserva de hierro previa al embarazo.
Una dieta adecuada ayudará a fabricar los depósitos necesarios para iniciar el embarazo. Algunos alimentos que proveen hierro en buenas dosis son: Legumbres como lentejas, arvejas secas, etc. Verduras como acelga, espinaca, alfalfa, etc. Cereales enriquecidos como sémola y cereales para desayuno. Carnes en general, especialmente hígado de pollo y res. Existen alimentos que nos pueden ayudar a digerir más fácilmente el hiero. Estos son alimentos ricos en Vitamina C como por ejemplo jugo de naranjas, uvas o un kiwi de postre. Consumir esos alimentos junto con carnes. No tomar té, mate o café ni especialmente lácteos una hora antes ni una hora después de haber ingerido los alimentos ricos en hierro.
El ácido fólico
Estudios recientes han demostrado la importante relación entre el Acido Fólico y el embarazo. Un buen consumo de esta vitamina del complejo B es muy importante para la salud del recién nacido. Se recomienda iniciar un correcto consumo desde antes de quedar embarazada y durante las primeras semanas de embarazo.
Los alimentos ricos en esta vitamina son: Cereales integrales como los panificados elaborados con harinas integrales, arroz integral, etc. Legumbres como las lentejas, arvejas secas, etc. Frutas y Verduras frescas como brócoli, arvejas, tomate, acelga, lechuga (hojas más oscuras), espinaca, frutas y jugos cítricos, choclo y espárragos.
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NUTRIENTES ESPECIALES PARA LAS PAREJAS
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NUTRIENTES
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PARA LA MADRE
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PARA EL PADRE
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DEFICIENCIA
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| VITAMINA A | Producción de ovulos y salud reproductiva | Espermatozoides sanos | Resfrios, Infecciones, deterioro de la piel y pel. |
| VITAMINAS B | Previene los defectos de los conductos neurales en el feto | Producción de la hormona masculina | Irritabilidad , dolores fisicos, ansiedad |
| VITAMINA C | Desarrolla de la inmunidad, desintoxica el cuerpo | Mejora la cantidad y calidad de los espermatozoides | Resfrios, infecciones, falta de energia |
| CINC | Pruducción de ovulos y salud reproductiva | Mejora la cantidad y calidad de los espermatozoides | Deterioro de la piel, gusto y olfato malos |
| OTROS MINERALES Magnesio Selenio Potacio | Salud reproductiva, desentoxicaión del cuerpo |
Mejora la cantidad Mejora la fertilidad Mejora la motilidad (de los espermatozoides) |
Debilidad Muscular desordenes alimentarios Embotamiento mental |
| AMINOÁCIDOS | Desarrollan y reparan celulas y tejidos | Salud y cantidad de espermatoziodes | Debilidad Muscular, mala cicatrizacion de las heridas |

Los bebés sanos nacen de padres sanos. Tu y tu pareja deben prepararse para el embarazo ya que de esta manera aumentarán las posibilidades de lograr un embarazo sano y seguro. También ayudarás así a proteger al feto del riesgo de anormalidades durante las primeras semanas cruciales después de la concepción.