“Una vez le pregunté a mi ginecólogo, el doctor César Reátegui, acerca de métodos naturales para influir en la elección del sexo del bebé. Su respuesta fue muy acertada: “La receta para tener niños o niñas es igual que la receta para hacer una torta. Si alguno de los ingredientes falla tan solo un mínimo gramo, ya no quedará igual” además, continuó, “si se hubiera descubierto ya un método certero en algunos países orientales no habrían tantas mujeres infelices, también habrían más herederos reales de los que hay en el mundo actualmente”.
En esa oportunidad yo estaba buscando el segundo bebé. Ignacio es el mayor de mis hijos y queríamos intentar probar suerte con la niña. El Dr. Reátegui me imprimió la receta… A los 6 meses de embarazo supimos que venía en camino Emilio, el segundo de mis hijos.”