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Los padres pueden alentar algunas experiencias y desalentar otras que expongan al niño a peligros.
Sí bien la casa es el lugar más seguro, al mismo tiempo sigue siendo aquél donde más accidentes ocurren en esta edad.
Los espacios de mayor riesgo son el patio y la cocina, lugares donde los chicos pasan una parte importante del día y donde suelen estar expuestos a la presencia de elementos cortantes, tóxicos o fuentes de calor.
¿Cómo evitar los accidentes dentro de la casa?
Conviene recordar que hay que guardar los elementos tóxicos, punzantes o cortantes fuera del alcance de los chicos. Es una buena costumbre realizar, periódicamente, un recorrido por la casa y revisar sí quedan cerca de la mano o de la curiosidad de los chicos potenciales peligros como medicamentos, tijeras, agujas, insecticidas, cuchillos, herramientas, botellas, etc. Hay tijeras especiales para que los chicos puedan empezar a manejarlas a los 4 o 5 años.

¿Cómo debemos actuar frente a un accidente casero, cuando no contamos con la presencia de un profesional? Es importante saber que existen pequeñas recomendaciones, a veces con aspecto de escasa importancia, que pueden en el momento preciso ser de
Golpes: Cuando el golpe es leve carece de importancia, pero cuando el traumatismo es interno, al comienzo no se manifiesta, y pasado el golpe, el niño continúa con su actividad. Luego de unas horas, cuando observamos la zona golpeada, esta comienza a hincharse. Los pequeños vasos rotos producen el hematoma o moretón. Esta lesión tiene importancia cuando se produce en plena masa muscular, pero es aún peor cuando se localiza sobre una articulación.
¿Qué hacer?: Es de utilidad aplicar frío y calor a estas lesiones. Por regla general tener presente en las primeras 24 horas frío, y luego aplicar calor, ya que ayuda a reabsorber el hematoma. Para evitar secuelas dolorosas, se recomienda reposo y analgésicos en casos de fuertes golpes.
Raspones: Es importante estar atentos porque en algunos casos el "raspón" puede ser la puerta de entrada de una infección, o un tétanos.
¿Cómo tratar los raspones? Debemos barrer la suciedad en forma mecánica haciendo correr, sobre la escoriación, abundante líquido estéril si lo tenemos (solución fisiológica) o agua limpia y jabón, aunque sea molesto y duela un poco. Si no es muy sangrante, puede dejarse al aire, colocando alguna pomada antibiótica. Si por otro lado la herida sangra profusamente o se la ve profunda, debemos cubrirla preferentemente con un apósito grueso que a diferencia de la gasa seca, no se pega. De continuar el sangrado, la asistencia profesional es necesaria.
Existen gasas que contienen antiséptico que pueden ser utilizadas en estos casos.
Como no es posible manejarse con instrumental estéril en casa, es fundamental estar con las manos bien limpias tomando las gasas de las puntas o de los lugares que no vayan a estar en contacto con la zona lesionada. Cubrir luego con gasa seca y finalmente vendar o fijar con tela adhesiva.
Heridas
• Contusas (lesiones que provocan ruptura o abertura de la piel, como por ejemplo, un martillo) • Cortantes (lesiones provocadas por elementos provistos de bordes cortantes. Ej.: cuchillo, vidrio) • Punzantes (realizadas por un objeto punzante, como un clavo, la punta de un cuchillo, etc.)
En rasgos generales las heridas merecen las mismas consideraciones que para el tratamiento de los raspones. Sin embargo hay que considerar algunos elementos más: la profundidad de la herida y la hemorragia resultante. En los casos en que se trate de una herida muy sangrante o profunda, acudir a un centro asistencial, ya que probablemente sea una herida que haya que suturar.
Luxaciones: Llamamos luxación a la articulación que se encuentra fuera de su lugar. Las mismas suelen ser sumamente dolorosas. La más común es la luxación del hombro, le sigue la del codo y la de la mano. De menor frecuencia, rodilla, tobillo y pie. Estas lesiones siempre requieren la asistencia de un especialista, ya que las malas maniobras pueden empeorar la situación.
¿Qué hacemos frente a una luxación?
Es necesario llevar al niño lo más pronto posible a un centro asistencial, ya que cuanto más reciente es la lesión más fácil es su tratamiento y menos sufrirá el accidentado.
Tropezones y caídas: Mantén las habitaciones los más despejadas posible, pon topes en esquinas puntiagudas, instala seguros en las ventanas y muy importante poner rejas en las escaleras.
Envenenamientos: Pon seguros en las puertas de muebles que contengan medicamentos o sustancias tóxicas incluso guarda muy bien el enjuague bucal y tu maquillaje. Si crees que tu hijo ha ingerido una sustancia venenosa, llama inmediatamente a su pediatra o llévalo a emergencias.
Atoramientos: Guarda juguetes o adornos muy chiquitos para evitar que se los meta a la boca.
Estrangulamiento: Acorta los cordones de cortinas o persianas, cables eléctricos, y mantenlos alejados de tus hijos.
Ahogamiento: Nunca dejes a tu hijo solo en la tina, ni siquiera con un balde de agua y mucho menos en una piscina.
Quemaduras: Mantén los asientos, bancos y escaleras alejados de la cocina y estufas.
Electrocutaciones: Tapa los tomacorrientes y asegúrate de que todas las lámparas tengan focos. Es aconsejable que los padres tomen un curso de resucitación cardio pulmonar.
¿Qué debemos tener dentro del botiquín de primeros auxilios? Saber como reaccionar ante accidentes caseros puede evitar situaciones riesgosas, así como evitar que las cosas duelan más de lo necesario. Tener un buen botiquín nos ayudará a pasarla mejor ante situaciones que pueden quedar en casa o prepararnos mejor para el traslado al centro medico. Y la buena noticia es que es muy fácil de armar:
