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Prepárate físicamente

Es posible que al pensar en el parto, lo hagas con una mezcla de aprensión y miedo. Familiarizarse con las fases del parto y los patrones de conducta comunes constituye, sin embargo, una preparación útil. Para estar 100% preparada debes tener en cuenta la nutrición en la carrera hacia el alumbramiento, los métodos para aliviar el dolor y algunos consejos prácticos para la preparación física y mental.

¿Cómo alimentarte?

Tendrás que prepararte para el parto como si estuvieras entrenándote para una maratón, al menos en cuanto a los requerimientos de energía. Desarrollar energía para el parto te ayudará a prevenir el cansancio, la deshidratación, la debilidad y la desmoralización, que aumentan la posibilidad de una intervención médica en el alumbramiento.

Nutrientes esenciales:

Es importante haber seguido una alimentación sana durante todo el embarazo, pero durante las últimas semanas es esencial para enfrentar los rigores del parto.

La vitamina K: es necesaria sobre todo para controlar la coagulación sanguínea, evitar hemorragias y contribuir a reparar el lugar de la placenta. Se obtiene naturalmente de las bacterias presentes en los intestinos de la madre y la aportan ricas fuentes alimentarias como el brócoli, los frijoles, las espinacas, la palta, los berros, la lechuga y la coliflor. No obstante el intestino del bebé es estéril, de modo que depende de su madre para recibir vitamina K, antes de nacer a través de la placenta y después a través de la leche de pecho. (A los bebés se les puede dar oralmente vitamina K al nacer)

El cinc: es otro mineral muy importante en la carrera hacia el parto. Hace falta para promover la producción hormonal y la recuperación después del nacimiento.

Los hidratos de carbono simples: que son azúcares básicos, son rápidamente absorbidos por el torrente sanguíneo desde el sistema digestivo. El exceso de glucosa en la sangre se almacena como glucógeno en el hígado y los músculos. Cuando las células necesitan energía, pueden usar la glucosa de la sangre. Si el nivel de azúcar en la sangre es bajo, la energía se obtiene del glucógeno, la reserva de energía a largo plazo.

Los hidratos de carbono complejos: Para mantener los niveles de energía es necesario que mantengas constante el nivel de azúcar en la sangre comiendo hidratos de carbono complejos, que se descomponen gradualmente y liberan lentamente su contenido de azúcar. Para asegurar que las reservas de glucógeno estén totalmente llenas, acumule hidratos de carbono complejos durante las dos semanas previas al alumbramiento. Esto significa comer muchas verduras, granos integrales y leguminosas.

Además de los hidratos de carbono complejos, para producir energía hacen falta ciertas enzimas. Éstas a su vez dependen de las vitaminas y los minerales. Si éstos son deficientes, no maximizará su potencial energético. Para convertir la glucosa en energía se necesita de:

Vitaminas B: (B1, B2, B3, B4, B6, B12). Fuentes: carne, aves, leche, huevos, verduras, berro, leguminosas, nueces, granos integrales. Las vitaminas B incluyen el folato; fuentes: brócoli, espinaca, germen de trigo, semillas, nueces.

Vitamina C: Fuentes: cítricos, pimientos, brócoli, tomates.

Hierro: Fuentes: semillas de zapallo, ciruelas, nueces, perejil, duraznos.

Colina: Sustancia orgánica necesaria para la transmisión de señales entre los músculos y los nervios durante la producción de energía. Fuentes: huevos, pescado, soya, granos integrales, nueces.

Calcio y Magnesio: para maximizar la eficiencia de las contracciones durante el trabajo de parto. Fuentes: queso, leche, perejil, semillas, frijoles, nueces, pasas.

Cromo: para mantener equilibrados los niveles de azúcar en la sangre. Fuentes: papas, pan integral, pimientos, huevos y pollo.

Coenzima Q10: para el metabolismo de la energía y el uso eficiente del oxígeno por parte de las células musculares. Fuentes: carne, pescado, huevos, espinaca, alfalfa.

Alimentarse durante el parto se creía malo y riesgoso por si se complicaba y se necesitaba una intervención que requiriera anestesia general. Ahora se sabe que tener hambre y sed durante el parto puede tener efectos perjudiciales. La falta de energía puede trabar el avance rápido de la labor de parto, reducir la eficiencia de las contracciones uterinas y aumentar las probabilidades de una intervención médica.

Si no llegas hidratada al parto puedes sufrir de una deshidratación, lo cual también afecta los niveles de energía. En el peor de los casos es posible que necesites de goteo intravenoso que limitará mucho tus movimientos durante el parto. En principio, necesitarás una bebida energética que esté específicamente pensada para las enormes exigencias a las que se ve sometido tu cuerpo durante las largas horas de parto (no se recomienda la bebidas deportivas isotónicas).


Prepara tu mente

Tu estado anímico puede mejorar mucho la evolución del parto y ayudarte de sobremanera a aliviar el dolor. La preparación mental te ayudará mucho a la nueva vida que tendrás luego del nacimiento de tu bebé; sobre todo si estás esperando tu primer hijo.

Si pudieran elegir, la mayoría de las mujeres tomarían sus vacaciones después del nacimiento del bebé y no antes. Esto no es 100% recomendable ya que puedes llegar al parto sin estar mentalmente preparada, físicamente exhausta y seguramente necesitarás más tiempo para recuperarte después del parto. El embarazo dura técnicamente 40 semanas, pero el parto puede presentarse en cualquier momento desde la semana 37 y es muy recomendable dejar la oficina entre las semanas 32 y la semana 34.

Si es tu primer bebé o has tenido anteriormente partos con problemas debes estar esperando el momento con mucha ansiedad y miedos. Puedes tener temores específicos como el desgarro, el dolor, el miedo general a lo desconocido o a que algo malo les pase a ti o al bebé. Es muy bueno admitir estos miedos y conversarlos abiertamente con tu pareja y con tu médico para aclarar cualquier duda. El miedo directamente puede frenar el parto. Recuerda que el cuerpo de la mujer está hecho para dar a luz; la pelvis está hecha para permitir que el bebé pase y los ligamentos para estirarse. Debes enfrentar el parto con confianza y buenos pensamientos.

Recuerda tus terapias complementarias y planea con tu acompañante cuál deberías utilizar y cuando. Toma nota de los patrones de conducta que puedes desarrollar durante el parto, para no alarmarte si alguno de ellos se presenta. No obligues a tu pareja a estar presente en el parto; es verdad que el apoyo es importante pero no a la fuerza ya que esto generara incomodidad y tensión entre ustedes.

Todos los días de este último trimestre trata de encontrar un momento para estar tranquila, sola y poder despejar tu mente. Ponte cómoda y trata de poner tu mente en blanco concentrándote sólo en tu respiración. Inhala y exhala naturalmente sin exagerar y trata de pensar en el tipo de parto que te gustaría tener. Visualiza las posturas que adoptarás, la forma en que enfrentarás las contracciones, la forma en que tu bebé bajará por el canal de nacimiento. Sobretodo imagina que todo será una experiencia positiva en todo sentido.

Consejo de Mami a Mami

Pasa un buen rato al día tranquilo descansando, relajada y comunicándote con el bebé, habla mucho con é y disfruta del momento….


¿Tienes miedo al dolor?

Muchas mujeres piensan en no tomar medicamentos para el dolor en el momento del parto. La verdad es que si es tu primer bebé posiblemente no sepas cuánto dolor puedes tolerar. El hecho de conocer los distintos métodos para aliviar el dolor te dará confianza y te ayudará a desarrollar una actitud positiva frente al dolor al momento del parto.

Es importante apreciar y reconocer los efectos del miedo en el parto. Si tu estás asustada y adolorida, tu cuerpo liberar una hormona llamada adrenalina, produciendo una reacción de “lucha o huída”. Tus aparatos circulatorio, urinario, gastrointestinal y esquelético se verán afectados, lo cual deriva a mayores niveles de azúcar y frecuencia cardiaca, presión arterial más alta y digestión más lenta. Te sentirás agitada, el dolor aumentará y te frenarás ante el avance de tu parto. Tienes que apuntar a sentirte lo más cómoda y segura posible, feliz con tu entorno y con las personas que te apoyan.

La liberación de oxitocina configura tus contracciones durante el trabajo de parto. La hormona es producida debido a la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero: cuanto mayor sea, más regulares y consistentes serán las contracciones. Las endorfinas son sustancias naturales liberadas por el cuerpo en tensión. Sus objetivos son tres: modificar el dolor, alterar la percepción del tiempo y espacio y estimular el bienestar. Una vez que comienza el trabajo de parto, los niveles de endorfina se elevan para ayudarte a hacer frente a las dolorosas contracciones. Si está atemorizada, la adrenalina inhibe la producción de oxitocina y endorfina.

Algunas alternativas para aliviarlo

Todas las mujeres sienten los dolores del trabajo de parto de manera diferente. Algunas son más sensibles al dolor que otras y los factores médicos, tal como el tamaño y presentación del bebé, influyen en su intensidad. Otras puedan manejar efectivamente el dolor con técnicas de respiración y relajación que aprenden en las clases de pre parto,  pero muchas mujeres reconocen que necesitan otro tipo de ayuda para aliviar el dolor. Existe una cantidad de métodos para que el trabajo de parto y alumbramiento en sí sean menos dolorosos, incluyendo:

  • Técnicas de relajación
  • Ejercicios para la respiración
  • Medicamentos para aliviar el dolor

Aprende lo más que pueda sobre las opciones que existen. Averigua qué opciones están disponibles en tu clínica o centro especializado. Habla de tus preferencias con tu médico con anticipación.

Lo mejor es ser flexible y ver cómo progresa el trabajo de parto. Si repentinamente el trabajo de parto se torna complicado, deberás cambiar tu plan. Estos son algunos de los métodos más comunes para aliviar el dolor durante el trabajo de parto y el alumbramiento.

Consejo de Mami a Mami

Fui a mi parto con la idea de no utilizar medicamentos para aliviar el dolor. Confiada en mis clases de pre parto y todo lo que había escuchado en los últimos días previos al parto. Gracias a Dios también fui con la mente abierta y a medida que el trabajo de parto demoraba mis fuerzas se agotaron. En un momento de demasiado dolor pedía mi médico ser anestesiada. No me arrepiento de haber tomado esa decisión porque pude disfrutar el parto con tranquilidad y estar atenta a todos los acontecimientos. Sentí la misma emoción por la llegada de mi bebé que alguien que es más tolerante al dolor y no usa medicina. El nacimiento de mi bebé fue el momento más emocionante de mi vida.

Medicamentos para aliviar el dolor

Es común el uso de diferentes medicamentos para ayudar a aliviar el dolor del trabajo de parto y alumbramiento, los que, en general, son seguros para la madre y para el bebé. No obstante, los medicamentos difieren en su eficacia y todos presentan cierto riesgo de efectos secundarios (aunque leves) para la mamá y el bebé.

Los medicamentos para aliviar el dolor caen en dos categorías: analgésicos y anestesias.

Los analgésicos

  • Los analgésicos alivian el dolor sin perder por completo la sensación o los movimientos musculares.
  • Los analgésicos disminuyen el dolor, pero no siempre lo elimina por completo.
  • Los analgésicos sistémicos se administran por inyecciones en un músculo o una vena. Se les llama sistémicos porque afectan el sistema nervioso completo. Los analgésicos sistemáticos disminuyen el dolor, pero no causa la pérdida de la conciencia.
  • La analgesia regional tiende a ser la forma más efectiva para aliviar el dolor durante el parto. Ejemplos son los bloques epidurales, bloques espinales, y una combinación de ambos. Con estos métodos para aliviar el dolor, la mujer recibe una inyección en la parte baja de la espalda para adormecer la parte inferior del cuerpo.
  • Los narcóticos son un tipo de analgésico. Estos medicamentos poderosos disminuyen la forma en que la persona siente el dolor. Estos hacen que la mujer en trabajo de parto descanse con facilidad.

Las anestesias

  • Las anestesias impiden todos los sentimientos, incluyendo el dolor.
  • Las anestesias también impiden el movimiento muscular.
  • La anestesia local crea la pérdida o adormece un área pequeña. No disminuye el dolor de las contracciones.
  • Las anestesias generales causan la pérdida de la conciencia. Si te administran una anestesia general, usted te dormirás y no sentirás dolor. Esta opción se usa cuando otras opciones no son posibles o no son las mejores por razones médicas.
  • Si tienes un parto por cesárea, puede que te administren una anestesia general, espinal o epidural. La decisión dependerá de tu salud y la salud de tu bebé, y las condiciones médicas en torno a tu alumbramiento.

Tú puedes hacer que tu trabajo de parto sea menos doloroso estudiando los diferentes métodos que se ofrecen para aliviar el dolor sin la ayuda de fármacos. Ejemplos incluyen la acupuntura, hipnosis, técnicas de relajación, y cambios de posición frecuentes durante el parto. Algunos de estos métodos pueden aliviar la incomodidad inicial del parto. Quizá prefieras usarlos al principio del trabajo de parto y luego agregar una epidural o narcóticos para sobrellevar el dolor en caso de ser necesario.

Una buena manera de comenzar es asistir a las clases de preparación para el parto. En muchas de ellas se explican las opciones con y sin fármacos y todas enseñan técnicas para respirar y relajarse que pueden ayudarla a controlar el dolor durante las contracciones.

Consejo de Mami a Mami

Puedes pedir alivio para el dolor en cualquier momento durante el parto. Mientras más informada estés sobre tus opciones, más capacitada estarás al tomar una decisión que resultará en un alumbramiento cómodo y satisfecho.


¿Qué sucederá durante el parto?

Después de la semana 37 de embarazo, el parto puede tener lugar en cualquier momento. No te preocupes pensando que puede empezar el trabajo de parto sin que te des cuenta. Aunque es posible que lleves varias semanas sintiendo las contracciones, otros signos te indicarán que el alumbramiento es inminente. Los siguientes signos son indicios de que el parto comenzó:

  • Pérdida del tapón mucoso: es una descarga de sangre y moco de la vagina unos días antes o durante la primera fase inicial del parto. Se produce cuando sale el tapón protector del cuello del útero.
  • Rotura de la bolsa de agua: la bolsa de líquido que rodea al bebé se rompe, liberando su contenido en un flujo o más comúnmente un goteo. Si esto te sucede llama a tu médico aunque no tengas contracciones debido al riesgo de infección.
  • Contracciones regulares: inicialmente pueden sentirse como un dolor de espalda constante y punzante, o es posible que tengas contracciones rítmicas levemente dolorosas en la parte baja de la espalda o en el abdomen.

¿Cómo actuar con los primeros síntomas? En las primeras fases del parto, cuando el cuello del útero se dilata los primeros 4 cm, las contracciones duran entre 50 y 60 segundos. Es posible que todavía sean inconsistentes, pero probablemente separadas entre 5 y 10 minutos una de otra. Una vez que las contracciones parezcan regulares, controla el tiempo durante una hora y anota cuánto dura cada una. Si piensas que ya comenzó el parto, llama a tu médico o a la clínica. Permanece en tu casa a menos que las contracciones sean muy dolorosas o cada 5 minutos o menos. Es posible que te sientas ansiosa, inquieta y nerviosa anticipadamente. No sentirás ganas de comer, beber o dormir. Podrás moverte normalmente y es recomendable tener compañía, alguien con quien hablar y distraerte.

¿Cuál es el proceso de un parto natural?

Mientras más sepas de las distintas etapas y los patrones de conducta del parto, más preparada estarás para este acontecimiento y eso te ayudará cuando llegue el momento.

El proceso de parto puede entenderse en tres fases.

Primera Fase: La duración de esta primera fase en una mami primeriza es de 12 a 14 horas en promedio y probablemente menor en los embarazos subsiguientes. El cuello del útero se abre gradualmente, dilatándose 10 cm a un ritmo de aproximadamente 1 cm por hora. El bebé baja a la pelvis girando poco a poco, para quedar mirando hacia tu espalda. La forma en que está colocado el bebé al final del embarazo tendrá un efecto significativo en el tipo de parto que puedas tener. La posición más favorable es con la espalda del bebé mirando hacia tu parte delantera. En la actualidad muchas mamás, sobretodo primerizas, y generalmente como consecuencia de un estilo de vida sedentario se presenta con la posición opuesta, con la espalda del bebé mirando hacia tu espalda. El bebé se da vuelta durante el alumbramiento pero esto puede prolongar el parto. Para que el bebé se ubique en las últimas semanas del embarazo, evita sentarte con las piernas cruzadas; en las últimas seis semanas, procura estar inclinada hacia delante contra una pared de 10 a 20 minutos 2 veces al día; evita las posiciones reclinadas, como sentarte hundida en un sofá. Nada y practica yoga, que son formas útiles de ejercicios suaves. Mientras el cuello del útero se dilata de 0 a 4 cm trata de conservar la energía pero mantente en movimiento, usando la gravedad para ayudar a que la cabeza del bebé baje y presione el cuello del útero, mientras siguen las contracciones. Si es necesario agáchate o siéntate en una silla durante las contracciones. Desarrolla tu propio ritmo respiratorio, lentamente para mantener la calma, más rápido cuando el cuerpo requiere más oxígeno.

Una vez que el parto está en marcha, las contracciones se aceleran y se producen cada 2 o 3 minutos, duran entre 45 y 60 segundos y se vuelven más fuertes e intensas. Durante esta fase el cuello del útero se dilata de 4cm a 8cm. A esta altura te conviene descansar entre contracciones, encontrar la posición más cómoda y sentirte apoyada por tu pareja o tu médico. Puedes volverte retraída y evitar el contacto visual y la conversación. La persona que te acompaña debe ser consciente de que tú no quieres ruidos ni que te molesten. Prueba los siguientes remedios y métodos para aliviar el dolor:

  • Usa un aparato de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea. Electrodos en almohadillas se conectan a puntos específicos de la espalda. Una corriente eléctrica moderada bloquea los mensajes de dolor del cuello del útero y del útero al cerebro. El aparato de estimulación puede prestarse o alquilarse por semanas antes del alumbramiento.
  • Trata de identificar el lugar del dolor y la naturaleza de otros problemas, como contracciones lentas e ineficaces.
  • Trata de adoptar posturas que te ayuden a adelantar la pelvis y llevar al bebé a ocupar la posición más deseable para el parto, abrir la salida pélvica y mantener las contracciones.

Esta es la etapa más difícil del parto, cuando el cuello del útero alcanza 10 cm de dilatación y la fase de apertura pasa a ser la de expulsión. Las contracciones estarán en su punto máximo separadas de 1 a 3 minutos y medio, con 45-90 segundos de duración.

Segunda Fase: La segunda fase del parto consiste en la dilatación total del cuello del útero al parto en sí. Dura en promedio más o menos una hora en el primer embarazo pero menos en los siguientes. La fase de transición provoca una oleada de endorfinas antes de que el impulso de pujar marque el comienzo de la segunda fase. Es posible que te sientas más tranquila, comenzarás a sentirte más pasiva. Busca una posición que te resulte cómoda. Trata de ponerte en cuclillas, sostenida por tu acompañante, en cuatro patas, sobre un almohadón o arrodillada sobre una cama. Una vez que el cuello del útero está totalmente dilatado, el dolor se parece a un espasmo o a una sensación de ardor. Las contracciones serán más breves y más espaciadas. Romperás fuentes si aún no lo has hecho. Irás sintiendo gradualmente el impulso de pujar. Sigue tus impulsos y haz lo que tu cuerpo le vaya pidiendo.

Tercera Fase: La tercera fase del parto sigue al alumbramiento y dura unos 30 minutos. Durante este tiempo se expulsan la placenta y las membranas, pero tu estarás concentrada en tu nuevo bebé. Es posible que te sientas eufórica y con fuertes deseos de pegarte a él, que lo sostienes entre tus brazos.

Al nacer tu bebé, el médico controlará su paso a través de la vagina para minimizar el riesgo de desgarrar el perineo. Una vez que salió la cabeza y los hombros, el resto del cuerpo se deslizará fácilmente y el bebé será colocado sobre tu abdomen. Apenas se presenten los hombros del bebé, es posible que te apliquen una inyección de una droga llamada sintrometrina. Esto hace que el vientre se contraiga y expulses rápidamente la placenta evitando una hemorragia excesiva. A esto se le llama control activo de la tercera fase. A esta altura toda tu concentración y atención estarán en tu bebé y tendrás pocos recuerdos de las sensaciones físicas de la tercera fase. Las endorfinas liberadas durante el alumbramiento favorecen un estado eufórico y promueven el impulso natural a vincularse. Tal vez te sientas dichosa, con un fuerte deseo de sentarte y atraer a tu bebé hacia tu pecho.

¿Cuál es el proceso de una cesárea?

La cesárea es el nacimiento del bebé mediante una incisión quirúrgica en el abdomen y útero. Es distinto del parto vaginal, en el que el bebé sale por la vagina de la madre. Hay ocasiones en las que no es posible tener un parto vaginal. Es posible que la cesárea sea una opción más segura que el parto vaginal si tu o tu bebé tienen ciertos problemas antes o durante el trabajo de parto. También es posible que tú y tu médico planeen una cesárea por anticipado. O quizás necesites una cesárea de emergencia (no planeada) por una situación perjudicial ya sea para el bebé o para ti. La cesárea es una operación mayor y sólo debes someterte a este procedimiento si tu salud o la de tu bebé están en peligro. Es posible que tu médico le sugiera tener una cesárea con motivo de los siguientes problemas del embarazo:

  • Ya tuvo una cesárea u otras operaciones en el útero.
  • El bebé es demasiado grande para que pase sin riesgos por la vagina.
  • El bebé está de nalgas, con los pies primero o en posición transversal (hombros primero). La mejor posición para el bebé es la cabeza primero.
  • Tienes problemas con la placenta (el órgano que nutre al bebé en la matriz). Los problemas de placenta pueden causar sangrado peligroso durante el parto vaginal.
  • El trabajo de parto es demasiado lento o se detiene.
  • Tienes un prolapso en el cordón umbilical (el cordón umbilical cae hacia la vagina donde corre el riesgo de quedar aplastado o aprisionado durante el parto vaginal).
  • Tiene una infección como el VIH o herpes genital. Algunas infecciones pueden contagiarse al bebé durante el parto vaginal.
  • Vas a tener mellizos, trillizos o más bebés.
  • El bebé sufre problemas durante el trabajo de parto que indican que está bajo estrés, como cuando le disminuye el ritmo cardíaco.
  • Tienes una condición seria de salud que requiere tratamiento intensivo o de emergencia (como la diabetes o la alta presión arterial).

La recuperación después de una cesárea toma más tiempo que la recuperación después de un parto vaginal. Después de una cesárea, es común permanecer en el centro de salud entre 3 y 4 días y que la recuperación completa lleve de 4 a 6 semanas. Por lo general, la hospitalización por un parto vaginal es de 2 días, y la recuperación completa toma menos tiempo que en un parto por cesárea. La mayoría de las mujeres y los bebés están bien después de una cesárea. Pero la cesárea es una operación mayor con riesgos relacionados con la cirugía en sí y la anestesia.

Riesgos para el bebé Algunos profesionales de la salud piensan que no existen razones médicas en muchos de los partos por cesárea. Cuando a una mujer se le realiza una cesárea, los beneficios de la cirugía deben sobrepasar los riesgos. Los partos por cesárea contribuyen al número creciente de bebés que nacen “prematuros casi a término”, entre las semanas 34 y 36 de embarazo. Mientras que estos bebés son considerados generalmente sanos, corren un riesgo mayor de tener problemas de salud que los bebés que nacen a término.

Los pulmones y el cerebro de un bebé maduran tarde en el embarazo. En comparación con un bebé a término, un bebé que nace entre las semanas 34 y 36 de gestación tiene más probabilidades de tener problemas con:

  • La respiración
  • Al comer
  • Controlar la temperatura
  • La ictericia

Puede ser difícil determinar la fecha de concepción de tu bebé. Fallar por una o dos semanas puede resultar en un nacimiento prematuro. Esto puede afectar la salud de tu bebé. Ten esto en mente al hacer cita para una cesárea.

Otros riesgos para el bebé Anestesia: Algunos bebés se ven afectados por los medicamentos que se le administran a la madre para la anestesia durante la cirugía. Estos medicamentos adormecen a la mujer para que ella no sienta dolor. Pero también pueden ocasionar somnolencia o inactividad en el bebé. Problemas respiratorios: Aunque nazcan a término, los bebés que nacen por una cesárea tienen más probabilidades de tener dificultades para respirar que los bebés que nacen por la vagina.

Los riesgos para la madre Algunas mujeres pueden sufrir una o más de las siguientes complicaciones después de una cesárea:

  • Infección en la incisión, el útero u otros órganos pélvicos cercanos
  • Sangrado abundante que puede dar lugar a una transfusión de sangre
  • Lesiones en la vejiga o intestinos
  • Coágulos en las piernas, órganos pélvicos o pulmones
  • Reacciones a los medicamentos o a la anestesia (medicamentos que la adormecen para no sentir el dolor)

Una mujer que ha tenido un parto por cesárea y desea quedar embarazada de nuevo corre un riesgo mayor de:

  • Placenta previa: Placenta baja que cubre parte o toda la parte interna de la abertura del cuello uterino.
  • Placenta accreta: Placenta que se fija con demasiada profundidad y firmeza en la pared del útero.

Ambas condiciones pueden causar sangrado grave durante el parto y alumbramiento, poniendo en peligro la salud de la madre y el bebé. El riesgo aumenta con el número de embarazos.

Consejo de Mami a Mami… Cuando se acercaba la fecha de parto le conté a mi médico de mis temores y mis deseos de planear una cesárea. Su respuesta fue: “Imagínate que en este mismo momento que estamos hablando miles y miles de mujeres en el mundo están teniendo un bebé y muchas de ellas sin la ayuda y el control médico que tú tendrás. Las mujeres están preparadas para esto de la manera más natural. Estoy seguro que podrás hacerlo” 


¿Qué pasará después (postparto)?

Los primeros días y semanas después de dar a luz se conocen como el cuarto trimestre o puerperio, período que corresponde al hijo. Es un tiempo durante el cual tus órganos reproductores vuelven a su estado previo al embarazo y, lo que es más importante, es el tiempo en que tú comienzas a ajustarte a una nueva persona en tu vida y en tu familia.

Postparto de parto natura

Debe cuidarte del mismo modo que cuidas a tu bebé. Si tuviste un buen parto y tu bebé está sano, te sentirás dichosa. Tu cuerpo vivirá grandes cambios en los próximos días.

Después de dar a luz, experimentarás cambios físicos visibles. El útero vuelve a su posición normal, y esto debe tardar entre 12 y 15 días. Tu médico debe verificar que esto ocurra. Es posible que tengas dolores postparto, que se parecen a los dolores menstruales. Es normal sangrar por algunos días mientras el útero expulsa su cubierta. Estas descargas se conoces como loquera e inicialmente es muy roja. Es posible que sientas adolorido y lastimado el perineo, pero en cuanto puedas, comienza a hacer ejercicios progresivamente. Tu volumen de sangre disminuirá y es posible que orines más de lo normal. En un primer momento los pechos producen calostro. Más allá de que hayas decidido amamantar o no, al tercer día comenzará a salirte leche. A nivel emocional es posible que tu felicidad se vea afectada por la ansiedad que te generan el bebé y tus nuevas responsabilidades. Súmale a esto el agotamiento y la incomodidad física, y ya tienes los ingredientes para un coctel emocional muy volátil.

Si al tercer o cuarto día estás en tu casa, es muy importante que no haga más cosas de las que puedes hacer. Descuelga el teléfono o pide que no te pasen llamadas, limita el número de visitas y aprovecha la mayor parte del tiempo con tu pareja y el bebé. Es posible que te sienta atemorizada sin el apoyo de un médico, pero poco a poco te irás acostumbrando a las necesidades del bebé. Prepárate para pasar noches agitadas. Toma tiempo para relajarte y descansar cada vez que puedas. Para el sexto día, trata de salir a caminar. Al final de primera semana, los puntos ya habrán cicatrizado, la inflamación habrá bajado, los pezones estarán acostumbrados a dar de lactar y ya tú y tu bebé se estarán llevando muy bien.

Postparto de cesárea

La forma en que te sientas física y emocionalmente después de una cesárea dependerá en gran medida de si fue planeada o de urgencia (complicaciones del bebé o tuyas). Esta última puede dejarte en estado de shock o muy emotiva y es más probable que te suministren anestesia.

Si te dieron anestesia general es posible que el primer día te sientas ausente, tendrás suero intravenoso y una bolsa con catéter urinario. Es posible que te den inyecciones intramusculares para aliviar el dolor. Lo mejor es descansar, dormir y abrazar a tu bebé. Una fisioterapeuta puede ayudarte a comenzar con ejercicios circulatorios suaves en la cama, y ejercicios de respiración profunda te permitirán eliminar la congestión que sobreviene luego de una anestesia total. Al día siguiente tal vez puedas levantarte y darte una ducha, eso te hará sentir mucho mejor. Te quitarán el catéter para ver si puedes orinar naturalmente. Para ese momento ya debes estar tomando calmantes por vía oral. Asegúrate de estar cómoda cuando des de lactar. Al tercer día seguramente te vas sentir muy emotiva, sobretodo si fue una cesárea de urgencia. Descansa y duerme todo lo que puedas el cuarto día, aunque te sientas mejor, pues posiblemente te dejarán volver a casa al día siguiente.

La lactancia Las mujeres que tienen partos por cesáreas tienen mayores dificultades para amamantar a sus bebés que las mujeres que tienen partos vaginales. Estas mujeres pueden sentirse incómodas después de la cirugía o pasar menos tiempo con el bebé en el hospital. Si estás planeando tener una cesárea y desea lactar a tu bebé, habla con tu médico o profesional de salud para averiguar lo que se puede hacer para ayudar a que tú y tu bebé comiencen la lactancia tan pronto como sea posible.

Problemas comunes en el postparto Problemas con la lactancia: Los antibióticos naturales que se encuentran en la leche materna constituyen la principal protección para tu bebé contra las enfermedades. Además, el calostro (rico en nutrientes), es absorbido fácilmente en el torrente sanguíneo del bebé y protege y recubre las vísceras. Se recomienda dar de lactar aunque al comienzo se puedan presentar algunos problemas. Medidas prácticas, así como tratamientos complementarios, pueden ayudarte a prevenir o resolver muchos problemas ligados a la lactancia. Algunos de ellos se deben a fallas en las técnicas para dar de lactar:

  • Apoya la espalda sobre almohadas y levanta a tu bebé hasta tu pecho en vez de inclinarte sobre él. Si ayuda, puedes ponerte un almohadón debajo del bebé.
  • Consume entre 2,200 y 2,700 calorías diarias mientras das de lactar. Debes incluir en tu dieta varias porciones diarias de alimentos ricos en calcio, frutas y verduras, granos, carnes rojas, aves o pescados También debes comer fuentes alimentarias que contengan mucho cinc, selenio y vitaminas E y K. Si te faltan ácidos grasos mientras das de lactar toma un suplemento de aceite de pescado.

CUIDADO: si presentas fiebre, escalofríos, cansancio externo, síntomas de gripe, ardor en los pechos, franjas rojas o áreas abultadas en los pechos o pezones hinchados, doloridos, agrietados o sangrantes, consulta inmediatamente con tu médico.

Consejo de Mami a Mami… Es importante que sepas los beneficios de la lactancia, pero es fundamental que sepas que es una decisión totalmente personal. No permitas que te juzguen y tampoco lo hagas tu misma. Lee la mayor cantidad de documentación posible y pide ayuda si no te sientes cómoda o experimentas problemas o dolor.

Cuidado del perineo: Durante el parto, el perineo se estira a la máxima expresión y puede desgarrarse si el bebé es grande, de ser necesario se cose después del nacimiento. Para contribuir a la cicatrización hay que tener una buena nutrición e higiene personal.

CUIDADO: si sientes que un punto te tira, tal vez tu médico puede sacártelo para que estés más cómoda. Si presentas fiebre, escalofríos, cansancio extremo, síntomas de gripe o el perineo no parece estar cicatrizando bien, consulta con tu médico.

Consejo de Mami a Mami… Cuando te recuestes para descansar hazlo boca arriba con una almohada en la cola para aliviar la presión en esa zona, o acuéstate de costado con una almohada entre las rodillas…

Depresión postparto: Las mujeres sufren depresión postparto por diferentes razones: biológicas, psicológicas y sociales. El agotamiento es casi siempre la principal causa de la depresión inmediatamente después del parto y durante las siguientes semanas. No obstante, el período difícil se presenta en ocasiones a los cuatro meses, cuando ya no se dispone del apoyo que se tenía al principio.

Los principales síntomas son:

  • agotamiento
  • letargo
  • deseos de dormir todo el tiempo
  • deseo inexplicable de llorar
  • falta de concentración
  • olvido
  • confusión
  • dificultad para dormir


Ahora empieza una de las etapas más lindas de tu vida pero a la vez una de las más difíciles. Tómalo con calma y se respetuosa contigo misma y con tu bebé. La crianza de tu bebé no debe ser juzgada por como lo alimentas, como lo haces dormir o como le cambias los pañales. No nos volvemos buenos padres en los primeros días de vida de nuestros hijos. La buena crianza se desarrolla a lo largo de los años a medida que ellos o ellas van creciendo. Date una oportunidad y un espacio para aprender. Nada será fácil al principio pero con toda seguridad escuchando a tu bebé, hablándole y enseñándole con paciencia y constancia el lenguaje de este nuevo mundo para él o ella, las cosas irán encajando poco a poco.