Golpes, heridas, picaduras, hemorragias, quemaduras... Si tienes niños en casa, debes estar preparada para cualquier cosa. Haz un espacio en tu casa, que esté lejos del alcance de tus hijos, y crea tu propio botiquín de emergencias.
Debes tener al menos lo siguiente:
¿Cuántas veces se ha caído tu hijo? ¿Te tienes que preocupar? Averigua cuando esos golpes son como para llevarlos al médico

Los cortes, golpes, raspones o heridas menores no suelen requerir atención en urgencias pero es importante parar la hemorragia. ¡Aprende cómo hacerlo!
En las heridas y cortes pequeños basta con lavar la herida y aplicar una tela seca o empapada en agua oxigenada o antiséptico yodado. • A continuación, secar la herida con una gasa, con pequeños toques dentro y en los extremos para quitar toda suciedad de los bordes. Para realizar esta operación no hay que usar algodón, pañuelos o servilletas de papel, ya que desprenden partes minúsculas que se pegan a la herida. • Una vez limpia la herida, hay que cubrirla con gasas y esparadrapo o curitas. Si la herida es en la cara, es preferible dejarla al aire con una capa de antiséptico. • Durante los días siguientes, se seguirá lavando la zona con agua y jabón y hay que aplicar a diario un antiséptico hasta que se seque y se forme costra. • Si el sangrado es persistente y continúa después de varios minutos de ejercer presión sobre la zona, buscar inmediatamente cuidado profesional. • Si la herida aparece inflamada (tumefacta y enrojecida), o si hay pus u otros líquidos, consulte con su médico, porque puede existir una infección que requiera tratamiento adicional. Para tratar una herida grave y detener la hemorragia hay que seguir los siguientes pasos: • Acostar al niño con la cabeza ligeramente más abajo que el tronco o las piernas. • Después de limpiar la herida hay que presionar directamente en la herida con un vendaje estéril y mantener esa presión hasta que pare la hemorragia. • A continuación, hay que proteger la zona con un vendaje compresivo utilizando, por ejemplo, un trapo limpio. • Si el sangrado continúa y la sangre traspasa el trapo, no hay que mover al niño, añadir más material absorbente y buscar ayuda médica de inmediato.
Los niños tienen los huesos tan flexibles que la mayoría de las veces sufren fracturas donde los huesos se doblan y se rompen sólo por un lado, como si se tratara de una madera tierna. Este tipo de fracturas infantiles curan rápidamente, pero la recuperación puede ser más lenta y es necesario un control médico. El dolor agudo y la incapacidad para mover el miembro afectado nos harán sospechar que se trata de una fractura. Es importante acudir a un centro médico ante la menos sospecha porque el dolor puede ser insoportable para el niño.
El tratamiento Después de realizar una radiografía y reducirle la fractura en caso necesario, las inmovilizaciones es la forma común de tratar las fracturas. Se trata de un vendaje recubierto por un material similar al yeso que, al sumergirse en agua, se aplica y adapta a la parte lesionada. Una vez seco se endurece, lo que impide cualquier movimiento de la parte afectada. La fibra de vidrio es otro de los materiales empleado y presenta la ventaja de que se puede humedecer sin estropearse, es más ligero y duradero y permite la realización de radiografías de la zona lesionada para controlar su evolución. Unas semanas con el yeso bastarán para que la fractura cure totalmente.
De primer grado.
La parte afectada es la capa más superficial de la piel que aparece enrojecida, ligeramente inflamada y el niño se siente molesto.
De segundo grado.
En este caso se encuentra afectada casi toda la epidermis. La piel tiene ampollas, suelen acompañarse de una inflamación subcutánea intensa, y presentan un aspecto enrojecido. Son muy dolorosas.
De tercer grado.
Está afectada toda la piel. En la mayor parte, no son lesiones dolorosas, ya que las terminaciones nerviosas han sido destruidas. • En el caso de quemaduras leves, deben cubrirse con compresas estériles para prevenir la infección y empapadas en agua fría para atenuar el dolor. No se deben reventar las ampollas ni aplicar cremas o aceites. • Si las quemaduras abarcan más del diez por ciento de la superficie corporal hay que trasladar urgentemente al niño a un centro médico. • Si se trata de una quemadura química, hay que lavar bien la zona. Si la lesión se ha producido en los ojos, se rociarán con agua abundantemente
La intoxicación puede producirse por distintas vías:
Vía respiratoria:
A partir de la inhalación de gases tóxicos como fungicidas, herbicidas, plaguicidas, humo, vapores químicos, monóxido de carbono, el dióxido de carbono de pozos y desague y el cloro depositado en muchas piscinas, así como los vapores producidos por algunos productos domésticos (pegamentos, pinturas y productos de limpieza).
A través de la piel: Por absorción o contacto con sustancias como plaguicidas, insecticidas, fungicidas o herbicidas. - Hay que lavar la piel con agua y jabón abundante, pero si se trata de los ojos sólo con agua. - No es conveniente aplicar ningún tipo de crema sin que lo vea el médico.
Por vía digestiva:
Por ingestión de alimentos en descomposición, sustancias cáusticas y medicamentos. - Si el producto tóxico ingerido es detergente, lejía o insecticida, hay que llevarle inmediatamente al hospital. - Si vomita, conviene recoger una muestra para analizarlo. - Coloque al niño boca abajo, para evitar que el veneno vomitado sea ingerido nuevamente o pase a las vías respiratorias. Hay que evitar provocar el vómito en los siguientes casos: - Si hay quemaduras en los labios y boca. - Si el aliento huele a queroseno, gasolina o derivados. - Cuando las instrucciones del producto así lo indiquen. - Si está inconsciente o presenta convulsiones. - Si han transcurrido más de dos horas de haber ingerido el tóxico.
Por vía digestiva:
Por ingestión de alimentos en descomposición, sustancias cáusticas y medicamentos. - Si el producto tóxico ingerido es detergente, lejía o insecticida, hay que llevarle inmediatamente al hospital. - Si vomita, conviene recoger una muestra para analizarlo. - Coloque al niño boca abajo, para evitar que el veneno vomitado sea ingerido nuevamente o pase a las vías respiratorias. Hay que evitar provocar el vómito en los siguientes casos: - Si hay quemaduras en los labios y boca. - Si el aliento huele a queroseno, gasolina o derivados. - Cuando las instrucciones del producto así lo indiquen. - Si está inconsciente o presenta convulsiones. - Si han transcurrido más de dos horas de haber ingerido el tóxico.

ASMA:
ES la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y consiste en un trastorno crónico de las vías respiratorias, lo que da tos, dificultad respiratoria y silbidos en el pecho. Las causas del asma son varias y depende de muchos factores. Hay niños con predisposición a ser asmáticos, es frecuente encontrar niños asmáticos con antecedentes familiares (padres, hermanos, abuelos...) con asma y/o enfermedades alérgicas. Hay factores desencadenantes de distintos tipos: infecciones respiratorias, polen, ácaros del polvo domestico, mohos y levaduras, partículas de la piel de gatos y perros humo, aire frío u otros agentes climáticos, ciertas comidas o aditivos alimenticios y determinados medicamentos. También es relativamente frecuente que aparezca después de haber realizado un ejercicio, tras emociones cambios climáticos, etc.
El asma se caracteriza por episodios recurrentes de tos seca, persistente, habitualmente nocturna, sensación de opresión en el pecho, ahogo y dificultad para respirar. El silbido o pito es la manifestación clínica típica de la dificultad a la salida del aire. Si se trata de un ataque severo, el niño no podrá hablar y puede aparecer color azulado de la piel. El objetivo del tratamiento del niño asmático es conseguir que pueda realizar una vida normal con todo lo que ello significa. Ello incluye:1) medidas ambientales evitando factores desencadenantes; 2) Tratamiento farmacológico; 3) educación al niño asmático y su familia. No es bueno que el niño asmático conviva con animales domésticos con pelo o plumas. Está prohibido fumar en casa o en el coche El tratamiento farmacológico depende de la severidad y frecuencia de las, el pediatra indicará el tipo de fármaco y las dosis adecuadas para cada situación concreta.
ALERGIAS:
Es una forma de reacción alterada que tienen algunas personas cuando se exponen a algunas substancias del ambiente o cuando ingieren ciertos alimentos o medicamentos. Esta reacción puede manifestarse en la piel, a nivel de los bronquios, a nivel de los ojos, en la nariz, etc. No existe una cura para la alergia. Los síntomas pueden ser controlados, pero con la ayuda de un médico especialista.
BRONQUITIS:
Es una inflamación de los bronquios. Se inicia con un catarro de vías altas, mocos y tos, al principio seca y posteriormente con flemas. Se queja que "le duele el pecho" y se encuentra cansado, con malestar general y algo de fiebre. Aunque suele mejorar rápidamente, la tos puede persistir durante una semana o más. El pediatra suele diagnosticarla con la historia clínica y la auscultación pulmonar por lo que en pocos casos será necesario realizar otro tipo de pruebas. Lo más efectivo es dar al niño muchos líquidos para ayudar a expulsar las flemas. Los antibióticos no deben utilizarse, y menos sin consultar con el pediatra, salvo en los casos en los que se sospeche una infección bacteriana.
CONJUNTIVITIS:
Es la inflamación de la conjuntiva, que es la membrana transparente que recubre el blanco de los ojos y el interior de los párpados. Pueden ser de causa infecciosa, bacteriana o viral, alérgica, irritativa (sol, cloro de las piscinas...). Los principales síntomas son que las conjuntivas están enrojecidas (el típico ojo rojo), irritadas, y con sensación de cuerpo extraño. Las conjuntivitis de causa bacteriana, al menos inicialmente, afectan a un solo ojo que tendrá una secreción purulenta y el párpado estará "pegajoso" y legañoso. En el caso de (las conjuntivitis alérgicas) es típico el picor y el lagrimeo intensos. El pediatra puede diagnosticar con una simple inspección del ojo, el tipo de conjuntivitis. Cuando lo crea necesario, remitirá el niño al oftalmólogo. El pediatra nos indicará el colirio más adecuado según la causa que haya provocado la conjuntivitis. Si esta medida no fuera suficiente, recurrirá a la ayuda del oftalmólogo.
ESTREÑIMIENTO:
Es una dificultad en la evacuación espontánea y periódica de las heces del intestino grueso. Es una alteración tanto de la frecuencia como de la consistencia de las deposiciones. Se considera estreñimiento cuando el ritmo de evacuación del niño es cada tres o cuatro días y las heces son duras, secas y escasas y aparecen como "bolitas". En el 95% de los casos se debe a una alimentación inadecuada: dieta con escaso contenido en verduras y frutas, sustitución de la leche de continuación por la leche de vaca no modificada que estriñe más, exceso de carne, poca ingesta de agua, etc. El otro 5% se debe a otras causas: enfermedades inflamatorias, obstrucciones intestinales o a factores emocionales (ingreso al colegio, nacimiento de un hermano). A cualquier edad, la mejor prevención es una alimentación adecuada y equilibrada.
GRIPE:
La gripe o influenza es una enfermedad aguda infecciosa de origen vírico que aparece cada año durante el otoño y el invierno. Es muy contagiosa, se trasmite de unos a otros a través de las gotitas de saliva que expulsamos con la tos y los estornudos y que van cargadas de virus. Entre los síntomas se pueden mencionar: dolor de cabeza, molestias en los ojos, fiebre -que suele ser alta y permanecer elevada durante dos o tres días-, y dolor en todo el cuerpo, sobre todo en las piernas y la espalda. A las 24-48 horas se asocia congestión nasal, lagrimeo, estornudos, tos seca e irritativa y dolor de garganta y en el pecho. La mayoría de los síntomas desaparecen en cinco o seis días, aunque la tos y el cansancio duran unos días más. No existe un tratamiento específico y al ser una enfermedad producida por un virus, los antibióticos no están indicados. Ofreceremos líquidos abundantes y una dieta blanda. No es necesario permanecer en la cama, él mismo buscará el reposo durante la fase aguda de la enfermedad. Es normal que: El niño esté dos o tres días con fiebre. Esté decaído y cansado o llorón e irritable. No tenga apetito.
INFECCIÓN URINARIA:
Es una infección que afecta al tracto urinario que incluye los riñones, los uréteres y la vejiga. Su diagnóstico y el tratamiento precoz y correcto son muy importantes ya que en caso contrario, puede dejar consecuencias a largo plazo como cicatrices renales o insuficiencia renal. Esta situación es más frecuente en las niñas debido a la proximidad del ano y la uretra. También pueden existir malformaciones o anomalías de las vías urinarias que favorecen las infecciones.
Los síntomas urinarios de vías bajas (cistitis) se manifiestan por micciones frecuentes y dolorosas. La infección urinaria de vías altas (píelo nefritis) se presenta con malestar general, fiebre alta y dolor abdominal y en la fosa renal del riñón afecto. Para confirmar dicha sospecha, es necesario realizar un cultivo de orina, recogiendo la orina en las mejores condiciones de higiene para evitar que se contamine y nos den resultados falsamente positivos. Es normal que: Durante el primer-segundo día del tratamiento el niño continúe con fiebre, y molestias al hacer pila. Se debe acudir al pediatra o a urgencias si: La orina tiene un aspecto sanguinolento. La fiebre no cede con el antitérmico o persiste a las 24-36 horas de iniciado el tratamiento antibiótico.
PAPERAS
Una infección vírica que produce la inflamación dolorosa de las glándulas salivares, habitualmente las parotídeas, que se encuentran en las mejillas, entre la oreja y la mandíbula. Está producido por un virus que se transmite principalmente por contacto con las secreciones respiratorias y la saliva. El periodo de contagio se puede producir desde 48 horas antes de que aparezcan los síntomas hasta que desaparezca la inflamación. Produce inflamación, hinchazón y dolor de las glándulas parótidas. Las glándulas están duras y duelen al masticar o al tragar. La fiebre es variable, puede estar ausente o alcanzar los 40ºC. Frecuentemente existe dolor de cabeza o de garganta. No hay ningún medicamento que elimine el virus o impida que se multiplique. Se deben dar analgésicos o antiinflamatorios para el dolor. No es necesario permanecer en la cama pero los niños no deben ir al colegio hasta finalizado el periodo de contagio. Se debe acudir a urgencias o consultar al pediatra si el niño presenta: Vómitos o dolor abdominal persistente. Dolores fuertes de cabeza. Dolor o hinchazón testicular.
PIE DE ATLETA:
Es una infección de los espacios interdigitales y de la planta del pie producida por hongos. No es muy frecuente en niños pequeños, sino en los más grandecitos. En el cuadro es característica la presencia de dolor a la presión de la región, la picazón y el mal olor persistente. Los pacientes frecuentemente presentan afectados sus dos pies y una mano. Es causada por hongos, a través de algunos factores predisponentes como zapatos cerrados, duchas, piscinas, ambientes cálidos y húmedos. El tratamiento debe basarse en la buena higiene del pie, el secado adecuado del mismo, uso de sandalias en duchas públicas (camping, clubes, hoteles, etc.). El pediatra será el encargado de indicar en caso de necesidad el tratamiento específico.
SARAMPIÓN:
Es una enfermedad infecciosa producida por un virus. Desde que se vacuna contra el sarampión a la edad de 15 meses, esta enfermedad ha disminuido de forma muy notable. El virus se trasmite a través del aire por medio de las gotitas de las secreciones nasales que las personas que padecen la enfermedad expulsan al hablar, toser o estornudar y también a través de la conjuntiva ocular. El sarampión es contagioso desde que se inician los síntomas catarrales hasta cinco días después de que hayan desaparecido las lesiones cutáneas. La persona que ha padecido sarampión queda inmunizada para toda la vida. El comienzo se caracteriza por fiebre alta, malestar general, mocos, estornudos, tos, secreciones conjuntivales, tos perruna, párpados inflamados y molestia hacia la luz. El sarampión se caracteriza por manchitas de color rojo, planas y redondeadas que aparecen inicialmente detrás de las orejas y que se extiende por el tronco, brazos, muslos, manos, piernas y pies
VARICELA:
Es una enfermedad infecciosa aguda causada por un virus, propia de la infancia, altamente contagiosa y de evolución habitualmente benigna. Está causada por un virus, que penetra por la piel o las vías respiratorias. Es muy contagiosa. Se transmite por vía respiratoria, contacto directo,, por eso es tan importante que las embarazadas que no hayan pasado la varicela no estén en contacto con un enfermo. El periodo de contagio va desde unos días antes de que aparezcan los primeros "granos" (por eso es tan difícil de evitar) hasta que las vesículas se convierten en costras. Los niños tienen que dejar de ir al colegio mientras que las lesiones no se encuentren en fase de costra. La erupción de la varicela es muy característica. Habitualmente comienza en el cuero cabelludo y en el tórax pero se generaliza y se concentra sobre todo en la espalda. Comienza por una mancha roja, como si fuera una picadura, que en seguida se transforma en vesícula que contiene un líquido transparente y posteriormente, se seca y deja unas costras, todo ello habitualmente en 1-2 días. Este proceso dura habitualmente 1-2 días. La erupción de la varicela se acompaña de picor intenso y fiebre de intensidad variable.

falta desarrollar

Conceptos básicos
La seguridad de los niños en edad preescolar es de suma importancia.

