Ha llegado el momento de enseñarle a su hijo los buenos hábitos alimenticios que lo acompañarán durante el resto de su vida: beber agua en vez de gaseosas para calmar la sed, comer frutas en abundancia, y disfrutar de una amplia variedad de hortalizas. Los niños deben comer alimentos sustanciosos para satisfacer las necesidades nutricionales de sus cuerpos en pleno desarrollo. A partir de los 2 años de edad el niño hace 4 comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y en algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Es de fundamental importancia repartir los aportes calóricos de las cuatro comidas básicas ya que esos hábitos alimentarios adquiridos a esta edad serán la guía para la época adulta.

Las calorías deben ser repartidas de la siguiente forma Desayuno 25% del aporte calórico del día Comida 30% del aporte calórico del día Merienda 15% del aporte calórico del día Cena 30% del aporte calórico del día
Hay que estar atento para evitar a que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita.
Necesidades nutricionales diarias Calorías.......................... 1.300-1.400 Kcal/día Proteínas........................ 30-40 grs/día Hidratos de carbono....... 130-180 grs/día Grasa.............................. 45-55 grs/día
Si el niño está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, para comunicarse, pensar analíticamente, socializarse efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas.
La alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psíquico y social de los niños.
Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida.
Una buena nutrición y una buena salud están directamente conectadas a través del tiempo de vida, pero la conexión es aún más vital durante la infancia. Es en este periodo que los niños podrán adquirir buenos hábitos durante la comida en lo que se refiere a la variedad, al sabor, etc.
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo.
Cómo evitar los alimentos peligrosos?
El azúcar encabeza la lista de alimentos peligrosos para esta edad. El paladar del niño quedará plenamente satisfecho con los azúcares naturales presentes en las frutas y hortalizas… a menos que aprenda a amar la seductora dulzura de los yogures comerciales hechos especialmente para niños, las bebidas frutales envasadas, los cereales endulzados para el desayuno, las tortas y las galletitas, los dulces y los chocolates. En vez de ofrecerle a su niño uno de estos productos endulzados artificialmente, prepare un yogurt natural. Ralle una manzana o una pera, pique un kiwi o un plátano y espolvoree con canela. En vez de galletitas dulces pruebe con el pan de centeno o galletas de avena o arroz con mantequilla. Reserve las tortas y bizcochos para los fines de semana o para ocasiones especiales. Las bebidas dulces (en lata o botella) son también peligrosas para los niños de esta edad. Trate de no tener esta clase de bebida en casa. La leche y el agua son ideales para los niños caminantes sedientos.
Tus hijos siempre necesitarán de una lonchera especial, incluso debes prepararlas de acuerdo a su edad. Para esto, te recomendamos los mejores tipos de loncheras, según lo que cada uno necesite.
Importancia de la lonchera Sirve para darle la energía que los niños necesitan durante las horas de estudio y juego en el colegio Por eso la lonchera no debe reemplazar al desayuno ni al almuerzo La lonchera también es un momento de oportunidad para educar en buenos hábitos de alimentación Pero si no cuidamos de lo que mandamos en la lonchera esta puede ayudar al aumento de peso del niño o adolescente. La diferencia entre una lonchera de un niño pequeño y de uno en edad escolar o adolescente es el tamaño de la porción. Si en todo caso el niño se quede a otras actividades dentro o fuera del colegio, la lonchera deberá ser similar a un almuerzo en contenido calórico y de alta calidad nutricional.
Pero nunca se sugiere enviar comidas pesadas, grasosas, ni que le provoquen indigestión.
Loncheras para preescolar (2 a 4 años)
a. Gelatinas con leche, una biscotela, un yogurt frutado para beber.
b. Un paquete de galletas integrales con miel, un melocotón, leche chocolatada.
c. Un keke de naranja, tortilla de huevo con queso, limonada.
d. Galletas de soda con queso crema, plátano con leche condensada, chicha morada.
e. Sandwich de pollo en pan pita, mango picado en cuadraditos, agua de piña.
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar.
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa. Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento e ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que necesitan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso.

Mojar la cama—la pérdida de orina mientras uno duerme—puede ser un grave problema para los niños. El término médico que se usa para mojar la cama es enuresis. Los niños casi nunca mojan la cama a propósito, ni porque son haraganes. Después de que los niños han aprendido a ir al baño, lo que generalmente ocurre antes de los cuatro años de edad, muchos atraviesan por un breve período durante el cual se orinan en la ropa, ya sea de día o de noche. Si todavía se orinan en la ropa cuando tienen seis o siete años de edad, debe consultarlo con su médico o pediatra. En algunos casos, el mojar u orinarse en la cama ocurre simultáneamente con problemas de orinarse o mojar la ropa durante el día o de evacuación del vientre. Esto podría ser una señal de un problema más grave, y es importante que lo consulte con su médico familiar o pediatra. En algunos casos, el mojar la cama podría estar relacionado con una infección en la orina, de manera que, en todos estos casos, el médico debería ordenar un análisis de orina.
¿Qué causa que los niños mojen la cama?
Al crecer, los niños son generalmente capaces de dejar de mojar la cama por las noches. No obstante, muchos niños mayores continúan haciéndolo. Esto podría deberse a una o más de las razones siguientes:
Los niños casi nunca mojan en la cama a propósito, ni porque son haraganes. El mojar la cama no es un problema mental ni del aprendizaje, y castigarlos nunca es una solución. Es más, castigar a un niño por mojar la cama podría causarle problemas emocionales.
Mi hijo/a no mojaba la cama hasta que nació su hermanito/a. ¿Por qué? Hay ocasiones en las que los niños que se mantenían secos durante la noche después de haber aprendido a usar el baño, empiezan a mojar la cama cuando se sienten ansiosos porque van a asistir a una nueva escuela, hay un nuevo bebé en la familia o existe una crisis familiar. Es importante que los padres entiendan que el niño no tiene más culpa de esto que la que pueda tener un adulto de sufrir un dolor de cabeza. Al igual que con todos los niños que mojan la cama, prestarles apoyo emocional, tranquilizarlos y tener paciencia con ellos, es la parte más importante del tratamiento en estos casos.
¿Debe mi hijo/a continuar usando productos absorbentes? El utilizar productos absorbentes durante la noche para proteger la cama a menudo reduce el nivel de frustración tanto de los padres como de los niños que se despiertan en una cama mojada. A pesar de que algunos expertos consideran que esto hace que los niños mojen la cama durante un tiempo más largo, ningún estudio ha demostrado que esto sea verdad.
Recuerde: Evite tomar cualquier medida que el niño 12 pueda interpretar como castigo. Si tiene alguna otra pregunta, consulte con su médico.

Cuando hablamos de sueño infantil nos referimos al período diurno o nocturno durante el cual los niños descansan, asimilan y organizan lo visto y aprendido, maduran física y psíquicamente, e inician y ejercitan su independencia del mundo exterior y de sus padres, por un tiempo que es variable según su edad y conducta.
El sueño cumple una función reguladora y reparadora en el organismo. Es esencial para el control de la energía y la temperatura corporal. El sueño reabastece y restaura los procesos corporales que se han dañado durante el día.
El sueño consta de dos fases:
El sueño REM Sueño de movimientos oculares rápidos (REM, siglas en inglés): Es la fase activa del sueño, en la que el cerebro permanece activo. Y también la más corta.
El sueño NO REM Sueño NO REM. Es la fase tranquila y profunda del sueño. Y también la más larga.
El sueño está dividido en cuatro etapas que se van profundizando progresivamente, duran cerca de 90 minutos cada una y que siempre obedece a un mismo orden: sueño REM (más liviano y corto) y el sueño NO REM (más profundo y largo). Lo que quiere decir que todos los bebés transitan por ciclos de sueño superficial y profundo durante una misma noche. Conforme el bebé vaya creciendo, lo normal es que los sueños REM vayan disminuyendo y que los NO REM vayan aumentando. A la edad de 4 meses, por ejemplo, el bebé consigue dormir 3 o 4 horas seguidas. Durante los 90 minutos de sueño profundo acompañado en los extremos por el sueño liviano, el bebé experimenta un estado de semialerta. En estos momentos es cuando el bebé está propenso a despertarse. Pero minutos después, entrará en la fase más profunda completando su descanso nocturno de casi 8 horas.
Así que hay que respetar esos intervalos no interrumpiéndolos, para que se conviertan en una costumbre. Hacer con que el niño concilie el sueño es una tarea difícil, un verdadero desafío. Pero si se respeta su ritmo todo será más fácil. Un recién nacido, por ejemplo, ya tiene un modo propio de dormir y de despertarse. A los padres cabe generar el ambiente apropiado para que este mismo modo permanezca. Si al despertarse el bebé no encuentra una respuesta inmediata, se verá obligado a encontrar su propia rutina para seguir durmiendo.
Consejos de cómo ayudar al niño a que se duerma bien Uno de los momentos más difíciles del día es la hora de acostar a los niños. Es normal que ellos, por cualquier motivo, se resistan a dormirse. O porque desean estar más tiempo con sus padres, o con los hermanos, o viendo la tele, o charlando y contando historias, etc. Pero, a los niños pequeños, hay que educarles en ese sentido para evitar mayores problemas después. Todo dependerá de los padres, de cómo abordar el tema y hacerles partícipes en ello.
Sugerencias sobre cómo ayudar al niño a que se duerma
1º- Establecer una rutina que incluya un período de tranquilidad antes de la hora de dormir.
2º- Evitar o reducir al mínimo el acceso a la televisión o a los videojuegos antes de dormir.
3º- Establecer un horario para dormir todos los días, ayudará al niño a mantener una rutina. Tener rituales para dormir son maneras efectivas para empezar a formar los buenos hábitos.
4º- Permita al niño, si así lo desea él, que lleve un juguete, un osito, o su manta favorita a la cama.
5º- Controlar que la temperatura en la habitación sea agradable y que la ropa sea cómoda.
6º- Consentir en dejar una luz encendida, la puerta entreabierta, o un vaso de agua al lado de la cama, si el niño se lo pide.
7º- Evitar dormirse con el niño. Le hará más difícil acostumbrarse a dormir solo.
8º- No acudir cada vez que el niño llama o se queja. Si es así, le estará acostumbrando a llamar sin necesidad. Debes estar atento siempre y acudir solo cuando haya signos de problemas reales como las pesadillas, el sonambulismo, etc.
Esas claves les ayudarán a dormir a los niños. Pero no hay que olvidarse de que de nada servirán si los padres no las establecen con seguridad. Los padres, antes de todo, deben estar muy seguros y convictos de lo que están estableciendo a sus hijos. Sino apenas serán actitudes o palabras vacías. Y el niño necesita sentirse seguro, si posible, en todos los momentos del día, y especialmente en la hora de dormirse.
Los padres deben establecer rutinas consistentes, como regular la hora de acostarse y cómo hacer dormir a su hijo. Si cuando bebé su hijo se duerme si lo mecen, a medida que crece, los padres deberán “orientarlo” para que se duerma sin mecerlo. En caso contrario, el niño les va a dar mucho trabajo para dormirse solo.
