El asma bronquial es una enfermedad inflamatoria crónica de las vias aéreas, que se caracteriza por una obstrucción bronquial variable y reversible ya sea espontáneamente o con tratamiento que cursa con un aumento de la respuesta de la via aérea frente a gran variedad de estímulos: alergenos, fármacos, ejercicio, aire frio, risa o lloro, humo...
Se trata pues de un trastorno episódico en el cual los ataques se intercalan con períodos asintomáticos.
Las características de la enfermedad son:
Inflamación de las vías aéreas (bronquios). Es la respuesta producida por el aumento de la sensibilidad bronquial y provoca obstrucción. En muchas ocasiones su origen es alérgico. Produce un incremento de las secreciones y la contracción de la musculatura bronquial
Aumento de la excitabilidad bronquial: Tras la exposición a diversos estímulos (humos, gases, olores, aire frío, ejercicio, risa, tos, etc.), los bronquios de los asmáticos se contraen de una forma exagerada produciendo el estrechamiento de la vía aérea
Esta enfermedad es la más común en la población infantil, en cuanto al aparato respiratorio se refiere, y dentro de ésta es más predominante en varones aunque en la pubertad esta diferencia se iguala. Aunque puede aparecer a cualquier edad es más frecuente en los primeros cinco años de vida comenzando el 25% de los casos durante el primero.
Historia familiar de alergia. Padecer dermatitis atópica y/o rinitis alérgica. Exposición permanente a alergenos en el interior de los domicilios, tales como epitelios de mascotas o ácaros del polvo. Abandono precoz de la lactancia materna. Infecciones virales repetidas durante la primera infancia. Exposición pasiva al humo del tabaco, principalmente cuando la madre es la fumadora. Mientras que algunos niños asmáticos mejoran sus síntomas con la edad, otros empeoran y puede incluso que los síntomas desaparezcan con el comienzo de la adolescencia, para aparecer más tarde en la vida adulta.
Aunque el asma sea una enfermedad crónica no tiene por qué tratarse de un trastorno que debilite de forma progresiva a quien lo padece, siempre y cuando se tomen las medidas de seguridad necesarias y la medicación correspondiente.
Obesidad y Asma Hay varias líneas de investigación en el mundo que pretenden ligar el asma a la obesidad. Sin duda mantener un peso correcto es bueno para el cuerpo, bueno para evitar complicaciones y bueno para que el organismo se habitúe a la medicación.
Sobrepeso y Obesidad Es importante conocer nuestro peso, porque a veces creemos que no tenemos sobrepeso y no es así. En un niño el problema es mayor, ya que decir sobrepeso cuando está en la época de desarrollo, es difícil asegurarlo.
Para conocer la situación en el niño (y en el adulto) procedemos a calcular su Indice de Masa Corporal (IMC) que representa la relación entre la estatura (talla o altura) y el peso. El resultado:
Limitar la ingesta de grasa al 30% de calorías diarias. Aumentar la ingesta de alimentos con fibra. En niños entre 2 y 18 años, añadir 5g de fibra más por día, de modo que un niño de 10 años debería comer 15 g de fibra por día (10+5). No comer en exceso. Una dieta SIN grasas NO es una dieta SIN calorías. Especial atención a los hidratos de carbono rápidos (azúcares, dulces, helados, tartas, etc) Beber entre 6 y 8 vasos diarios de agua. Ejercicio, quemar calorías. Evitar estar mucho tiempo sentado.
Moqueo, estornudos, dolor de garganta y fastidiosa tos; todos sufrimos en algún momento de un resfriado común. Dado que los niños llegan a tener hasta ocho o más resfriados por año, esta infección viral contagiosa que afecta las vías respiratorias superiores es la enfermedad infecciosa más común y el principal motivo de consulta al médico y de ausencia escolar.
¿Qué provoca los resfriados? La mayoría de los resfriados son causados por los rinovirus (el nombre proviene de la palabra griega rhin, que significa "nariz") que se encuentran en pequeñas gotas invisibles presentes en el aire que respiramos o en las cosas que tocamos. Existen más de 100 rinovirus diferentes con la capacidad de penetrar en el revestimiento de protección de la nariz y la garganta y provocar una reacción del sistema inmunológico capaz de causar dolor de garganta, dolor de cabeza, o de hacer que a su hijo le resulte difícil respirar por la nariz.
¿Qué síntomas presentará mi hijo? Los primeros síntomas de un resfriado suelen ser picazón en la garganta, nariz congestionada o que gotea, y estornudos. Tal vez, los niños resfriados también presenten dolor de garganta, tos, dolor de cabeza, fiebre moderada, cansancio, dolores musculares y pérdida del apetito. Las secreciones de la nariz de su hijo pueden pasar de ser acuosas a ser espesas y de color amarillento o verde.
¿Son contagiosos los resfriados? Los resfriados son contagiosos durante los primeros 2 a 4 días posteriores a la aparición de los síntomas. Su hijo puede pescarse un resfriado inhalando partículas de virus diseminadas en el aire por el estornudo o la tos, o por contacto directo con otra persona. Si su hijo se toca la boca o la nariz después de tocar la piel o alguna otra superficie contaminada por alguno de los rinovirus que provocan resfriados, es probable que se pesque un resfriado.
¿Es posible evitar los resfriados? Dado que son tantos los virus que pueden provocar resfriados, no existe una vacuna o inmunización para prevenirlos. Pero para ayudar a evitar el contagio o la transmisión de los resfriados, sus niños deben:
¿Cuánto puede durar un resfriado?
Los síntomas de un resfriado suelen aparecer 2 ó 3 días después de que su hijo ha estado expuesto a un foco de la infección. La mayor capacidad de contagio se da durante los primeros tres o cuatro días después de la aparición de los síntomas, pero su hijo puede continuar contagiando durante un lapso de hasta tres semanas. Si bien uno de cada cuatro resfriados dura hasta dos semanas, la mayoría desaparece en una semana.
¿Cuál es el tratamiento para el resfriado? "El tiempo todo lo cura". Tal vez esto no siempre sea cierto, pero en el caso de un resfriado común pareciera serlo. Los medicamentos no curan el resfriado común, pero permiten aliviar algunos de los síntomas, tales como dolores musculares, dolor de cabeza y fiebre. Puede darle a su hijo acetaminofeno (como Tylenol) o ibuprofeno (como Advil o Motrin), respetando las recomendaciones del envase respecto de la edad o el peso.
Al igual que en la mayoría de las infecciones virales, los resfriados deben completar su ciclo. Mientras tanto, descansar mucho, evitar la actividad enérgica y tomar mucho líquido (jugo, agua o bebidas gaseosas sin cafeína) ayudan a que su hijo se sienta mejor.
Seguramente, ir a la colegio o continuar con las actividades normales no empeorará el resfriado de su hijo. Pero sí aumentará la probabilidad de que contagie a sus compañeros de clase o a sus amigos. Es conveniente que su hijo abandone algunas de las actividades cotidianas hasta que se sienta mejor
¿Qué es la ALERGIA? La alergia es una reacción del sistema defensivo humano frente a sustancias que comúnmente no causan problemas, y que son aceptadas normalmente por la mayoría de las personas. Cuando un virus o una bacteria penetra en el cuerpo, éste se defiende produciendo ANTICUERPOS, que destruyen el agente invasor. En el caso de la alergia ocurre algo similar, solo que los anticuerpos se producen contra una sustancia normalmente inocua (polen, alimento, etc.) llamada ALÉRGENO.
Esta reacción ANTICUERPO-ALERGENO es la responsable de los síntomas, dependiendo de la región del organismo en la que se produzca (tos y pitos, estornudos, urticaria, etc.). Pero estos síntomas no aparecen hasta que los niveles de ANTICUERPOS producidos (y por tanto, la intensidad de la Reacción) sobrepasan el nivel de tolerancia individual de cada persona.
La mayor parte de las personas alérgicas lo son a varios de estos ALERGENOS.
¿Quién es susceptible de desarrollar ALERGIA? Las enfermedades alérgicas son responsables de un gran número de problemas médicos y laborales. Estas enfermedades suelen comenzar a desarrollarse en la infancia (aunque con mucha frecuencia no se hacen patentes hasta edades más tardías).
Consejos generales Si Vd. o su hijo/a son alérgicos a algún alérgeno, probablemente lo son a más de uno. Sin embargo, debe Vd. tener en cuenta que la aparición de los síntomas depende de la exposición a una cantidad de alérgeno capaz que supere el límite de tolerancia del paciente. Por ejemplo, si el paciente es alérgico es alérgico al polen de las gramíneas, a los ácaros y al perro y se llevan a cabo los consejos para las personas alérgicas al Polvo y al Polen, esto puede ser suficiente para mantenerse la mayor parte del tiempo expuesto a una carga alergénica por debajo del nivel de tolerancia capaz de desencadenar síntomas. Por tanto, el hecho de que no sean apreciables los síntomas a pesar de mantener el perro en casa, ello no significa que el paciente no sea alérgico al perro. Únicamente quiere decir que, en términos generales, la carga alergénica total está por debajo del umbral de tolerancia; pero esto puede ser ocasional y transitorio.
Signos y síntomas de Alergia Las personas entran en contacto con los alergenos a través del aire que respiran, de los alimentos que comen, o de las cosas que tocan. Lo cual significa que las reacciones alérgicas pueden producirse en cualquier parte del organismo. Los síntomas más corrientes de alergia son:
Alergias a los alimentos:
TÓXICAS por ejemplo, una Intoxicación por setas. NO TÓXICAS: dentro de estas, a su vez, habría dos tipos de reacciones: Reacciones de INTOLERANCIA: aunque están causadas por ciertos alimentos, no son reacciones alérgicas auténticas:
Enzimáticas: Algunas personas tienen déficits de ciertas sustancias digestivas necesarias para digerir algunos alimentos. Es el caso, por ejemplo de las personas con Intolerancia a la Lactosa (el azúcar que lleva la leche), que son personas con un Déficit de Lactasa (que es la sustancia capaz de digerir la lactosa), y que por tanto tienen diarreas cuando toman leche o derivados lácteos. Tampoco esto es una reacción propiamente alérgica.
Otras: Por ejemplo las reacciones de Aversión: niños que le han tomado asco a un alimento en particular, y que no sólo su ingestión, sino incluso su mera visión les induce náuseas o vómitos.
Reacciones propiamente ALÉRGICAS: Son aquellas reacciones ocasionadas por un mecanismo inmunológico, es decir, por una respuesta “defensiva” del organismo frente a una sustancia extraña al mismo, como es un alimento. A su vez, estas pueden ser
Las sustancias que producen alergia en una persona concreta dependen en gran medida de la frecuencia con la que dicha persona entra en contacto con dichas sustancias. Esto ocurre asimismo en el caso de los alimentos: cuanto más frecuentemente un niño come un alimento particular, más probable es que pueda hacerse alérgico a dicho alimento. Por ello, los alimentos que con más frecuencia producen alergia dependen mucho de los hábitos alimenticios de la población. Los alimentos más frecuentemente implicados en reacciones alérgicas en los niños son, por este orden
- la leche de vaca
- el huevo
- el pescado
Esto es así porque en los niños (sobre todo los “lactantes”) la leche y los derivados lácteos constituyen un alimento básico. El huevo (y alimentos que lo contienen) también se utiliza con gran frecuencia en alimentación infantil.
Los componentes de los alimentos causantes de las reacciones alérgicas son las PROTEÍNAS. Así por ejemplo, en el caso de la Leche de Vaca, las proteínas que con más frecuencia producen alergia son la Caseína, la Alfa-lactoalbúmina y la Beta-lactoglobulina.
Así, ante la sospecha de una alergia alimentaria es IMPRESCINDIBLE la oportuna exploración alergológica, no sólo por los motivos apuntados, sino también porque con frecuencia la alergia alimentaria constituye el primer paso de la llamada Marcha Alérgica, de manera que es frecuente que lactantes que comienzan con alergia alimentaria terminen desarrollando otras enfermedades alérgicas (Dermatitis Atópica, Asma) en edades posteriores.
Las Alergias alimentarias con frecuencia terminan curándose. Ello depende en gran medida del alimento implicado, de la edad del paciente y de la severidad del problema. Así,
El Tratamiento general de las alergias alimentarias se basa en:
La leche de todos los animales (y también la humana) contiene azúcares o hidratos de carbono; el principal es la lactosa. Contiene también diversos tipos de grasas o lípidos. Finalmente contiene proteínas o prótidos. Los componentes que provocan alergia son las proteínas. No es lo mismo la alergia a las proteínas que la intolerancia a la lactosa.
La mejor alimentación para los recién nacidos y lactantes es la leche materna. Cuando se cesa la lactancia materna o si no se puede dar por cualquier motivo, se utiliza la leche de farmacia, llamada leche adaptada. Esta leche se fabrica a partir de la leche de vaca, y contiene las proteínas de vacuno.
Enfermedad alérgica respiratoria
En efecto, el Aparato Respiratorio constituye una unidad integral que comprende desde la nariz, hasta los bronquios más finos y los alveolos, situados en las partes más distales de la vía aérea. La parte del aparato respiratorio que tiene un contacto directo con el aire respirado es una fina lámina llamada mucosa respiratoria, que tapiza todo el aparato respiratorio sin solución de continuidad, desde la nariz hasta los bronquios más finos. Todas las partes del Aparato Respiratorio trabajan de forma coordinada con el propósito de conseguir la respiración más adecuada y eficaz.
Por este motivo, la nariz constituye la primera línea de defensa y preparación del aire respirado. Por ello también, cuando un paciente comienza a desarrollar una alergia respiratoria, con frecuencia la parte del aparato respiratorio más precozmente afectada es la nariz, y así comienzan a tener Rinitis Alérgica.
Pero la ENFERMEDAD ALÉRGICA RESPIRATORIA tiene una tendencia a progresar hacia abajo, y a afectar a zonas más bajas de la vía aérea. Ello ocurre bien por la propia tendencia descendente de la enfermedad, bien porque, al perder la nariz de los pacientes con Rinitis sus funciones acondicionadoras (filtro, calentamiento y humectación), el aire respirado llega a las vías bajas sin la adecuada preparación, haciendo más vulnerables dichas vías bajas.
Por ello, más del 70% de los pacientes con Rinitis Alérgica terminan desarrollando también síntomas de vías bajas (Asma), e incluso en pacientes afectos de Rinitis Alérgica que aún no presentan síntomas clínicos de vías bajas, la hiperreactividad bronquial es casi constante.
Rinitis La Rinitis Alérgica se define por una inflamación de la mucosa nasal que es consecuencia de la exposición a determinados alergenos, y que ocasiona la aparición de síntomas tales como:
Estornudos (con frecuencia paroxísticos)
Congestión nasal
Destilación nasal
Picor de nariz, etc.
Aunque la Rinitis Alérgica no es un problema grave, su importancia viene determinada por diferentes aspectos:
Su elevada frecuencia: entre un 10 y un 25% de la población padece Rinitis Alérgica, y la frecuencia sigue aumentando, especialmente en los países desarrollados.
Puede afectar de manera muy relevante la calidad de vida, tanto personal como social, así como el rendimiento laboral y escolar de las personas afectadas.
En más del 70% de los casos la Rinitis Alérgica coexiste con el Asma, lo cual refuerza el concepto de "Una única vía aérea à Una única enfermedad", es decir de la Enfermedad Alérgica Respiratoria concebida de un modo integral.
Puede presentar complicaciones derivadas de la inflamación en estructuras adyacentes (otitis, sinusitis, conjuntivitis...).
Los costes causados por esta enfermedad son muy elevados.
Rinitis: Clasificación La Rinitis Alérgica ha sido clasificada de diferentes formas, dependiendo de:
Su intensidad:
Leve
Moderada-Grave
Su frecuencia y duración:
Intermitente
Persistente
· La causa que la produce:
Estacional (ej: pólenes)
Perenne (ej: ácaros)
Ocupacional (ej: harina)
y las diferentes combinaciones entre ellas.
Las Causas más frecuentemente responsables de Rinitis Alérgica son:
Ácaros
Hongos
Pólenes
Epitelios de animales
Insectos (cucarachas)
Alimentos
Urticaria y Angioedema La urticaria se define como un proceso inflamatorio de la zona superficial de la piel cuya manifestación típica es el habón o roncha.
El angioedema, se define por su parte como un proceso inflamatorio de la zona profunda de la piel.
La urticaria y el angioedema constituyen una de las patologías médicas más frecuentes hasta tal punto que se calcula que en la edad adulta, hasta un 25% de la población general ha padecido al menos un episodio a lo largo de su vida. Es un proceso propio de gente joven y algo menos de niños a los que afecta con una tasa general que oscila entre un 2,1-6,7%, sobre todo de formas agudas, siendo más propio de adultos las formas crónicas o recidivantes. En cuanto al sexo se conoce que afecta tanto a hombres como a mujeres por igual si bien en los primeros predominan las formas agudas mientras que en las segundas lo hacen las formas crónicas o recidivantes.
Causas Las 4 causas principales de urticaria y angioedema en la infancia son por orden de frecuencia: Las infecciones. Los alimentos. Las idiopáticas (de causa no identificada). Los medicamentos.
Diagnóstico El diagnóstico de la urticaria y el angioedema es eminentemente clínico. Sólo en el caso de querer descartar algún posible agente causal, se pueden realizar las determinaciones analíticas que se estimen oportunas y que generalmente suelen incluir hemogramas, bioquímicas con perfil hepático, sedimentos de orina, etc.
Tratamiento 1. Tratamiento etiológico
2. Tratamiento sintomático
Va dirigido a tratar el picor y la inflamación dérmica. Dentro de este se pueden a su vez distinguir una serie de medidas generales y un tratamiento farmacológico:
A) Medidas generales
Entre las medidas a adoptar en toda urticaria y angioedema se encuentran:
Evitar la utilización de ropas apretadas, de tejidos ásperos o poco transpirables Evitar ambientes calurosos o excesivamente húmedos por el mismo motivo. Evitar la ingesta de Antiinflamatorios no esteroideos, Opiáceos o alimentos histaminoliberadores: Su utilidad no se ha demostrado en estudios. Entre los alimentos con mayor capacidad de liberación de histamina se encuentran: alimentos en conserva, mariscos, carnes de caza, tomate, piña, fresas, plátanos, frutas tropicales, frutos secos, huevos, quesos curados, etc.
B) Tratamiento farmacológico
De ellos merece la pena destacar:
a) Antihistáminicos
Continúan siendo la piedra angular del tratamiento de la urticaria y el angioedema.
De primera generación
Hoy en día han sido en gran medida desplazados por los más modernos de segunda generación, sin embargo, aún continúan manteniendo su utilidad.
De segunda generación
Son todos aquellos que han surgido a lo largo de las dos últimas décadas.
En caso de utilizarse, tanto los antihistamínicos de primera como de segunda generación, deben reducirse de manera progresiva no suspendiéndolos definitivamente hasta al menos 3-4 días después que hayan desaparecido los síntomas para evitar el efecto rebote.
b) Ketotifeno
Aunque se usó profusamente hace unos años, hoy en día se ha visto en gran medida desplazado por los modernos antihistamínicos debido a que, aunque era efectivo, poseía efectos adversos como somnolencia, estimuladores del apetito, etc.
c) Adrenalina
Su uso está reservado para casos en los que exista una urgencia vital.
1.- Durante la noche casi siempre se suelen exacerbar por lo que se debe poner especial hincapié en tratar adecuadamente esta fase del día.
2.- La urticaria y el angioedema, al ser entidades producidas por mediadores inflamatorios con un curso natural de varios días o incluso semanas que se controlan con tratamiento sintomático, suelen sufrir frecuentes rebotes o recaídas, a veces más severas que el proceso original. Este hecho es tanto más frecuente cuanto peor se haga la reducción del tratamiento. Por ello, sea cual sea el fármaco, o la combinación de fármacos usada, se recomienda retirarlos de forma paulatina cada 2-3 días. Incluso actuando así, son relativamente frecuentes los pequeños empeoramientos coincidiendo con la disminución o retirada de algún fármaco. Esta circunstancia es normal, no debiendo en ningún caso aumentar el tratamiento pues se suele alterar el curso natural de la enfermedad, empeorando el proceso de base y retrasando su resolución. Sólo en el caso de empeoramientos francos, lo cual ocurre rara vez si se siguen estas normas, se puede considerar un replanteamiento del tratamiento teniendo en cuenta lo anteriormente dicho.
Dermatitis atópica La Dermatitis Atópica o Eczema Atópico es una enfermedad de la piel que se caracteriza fundamentalmente por el PICOR. Se ha llegado a decir que la Dermatitis Atópica "no es una erupción de la piel que pica, sino un picor que erupciona". Con frecuencia los niños afectos de esta enfermedad se rascan compulsivamente, sobre todo cuando se les desnuda. Es frecuente que los lactantes con Dermatitis Atópica aprendan a rascarse antes que a sostener la cabeza. Niños más mayorcitos se rascan incluso cuando están durmiendo. Ocurre en ocasiones que el niño incluso se hace heridas y arañazos como consecuencia del rascado frenético. Por tanto, en el caso de una erupción de la piel que no pique, casi puede descartarse que se trate de una Dermatitis Atópica.
El Picor puede terminar siendo exasperante, tanto para el niños como para los padres, hace que con frecuencia el niño esté irritable y llorón, y es asimismo un factor que puede conducir al agravamiento y perpetuación de la Dermatitis, iniciando y manteniendo el siguiente círculo vicioso La sequedad de la piel es otra característica genuina de los niños afectos de esta enfermedad, que hace a la piel más vulnerable y que es a su vez un factor que contribuye a agravar el Picor.
Diagnóstico de DERMATITIS ATÓPICA De forma más simple, puede utilizarse la "Regla de los 5 dedos"; así, puede hacerse el diagnóstico de Dermatitis Atópica cuando:

Al tratarse frecuentemente de un escalón más en la llamada Marcha Alérgica, la Dermatitis Atópica se asocia con frecuencia a Asma y Rinitis Alérgica (más de la mitad de los niños con Dermatitis Atópica terminan desarrollando asma). La mayor parte de los casos de Dermatitis Atópica (60%) aparece durante el primer año de vida (frecuentemente en los primeros meses). Un 30% aparece entre el 1º y el 4º año, y el resto aparece más tarde. Conforme el niño va creciendo, si la enfermedad persiste, las zonas afectadas van variando de acuerdo a la distribución siguiente: LACTANTES à ESCOLARES à ADOLESCENTES. Esta enfermedad suele pasar por fases de recaída y fases de empeoramiento, que con frecuencia coinciden con cambios meteorológicos o estacionales: suelen mejorar en verano, y suelen empeorar en invierno. La Dermatitis Atópica es una enfermedad multifactorial, en la que suelen intervenir de forma concomitante varios tipos de factores: EXÓGENOS (ambientales) ENDÓGENOS (dependientes del propio individuo)

En todo caso, la Dermatitis Atópica se asocia con mucha frecuencia con Alergia a Alimentos o a Alergenos ambientales (ácaros, epitelios de animales,...). Casi la mitad de los niños menores de dos años con Dermatitis Atópica presentan alguna sensibilidad a algún alergeno, sobre todo la Clara de huevo. Por ello, TODO NIÑO afecto de esta enfermedad debe ser explorado alergológicamente, con el fin de investigar la existencia de posibles factores causales. Combatir el PICOR constituye el objetivo básico del tratamiento de la Dermatitis Atópica. Y, lógicamente, el objetivo es romper el círculo vicioso al que nos hemos referido con anterioridad. El tratamiento debe particularizarse en cada paciente concreto, y se basa en una apropiada e individualizada combinación de los siguientes cuatro factores:

Puede ser necesario modificar estas normas en casos particulares, dependiendo de las características del problema del niño.
Los niños con Eczema Atópico tienen la piel muy sensible. Por ello, es conveniente evitar los estímulos irritantes. Así, evitarán que la ropa que le toque la piel sea de lana o fibras sintéticas. Será siempre de algodón o seda. Por ello, por ejemplo, debajo de los pantalones le pueden poner un pijama de algodón, o forrar la ropa con lienzo de algodón.
La ropa se lavará con jabón NO detergente (ej. Jabón de pastilla, jabón para ropas delicadas, etc). Puede usarse lavadora. No utilizar lejía. Aclarar la ropa muy bien para evitar restos de jabón.
En la alimentación, no ingerir salazones, picantes o alimentos muy especiados o condimentados.
Evitar los cambios bruscos de temperatura, así como ambientes excesivamente caldeados, o excesivamente fríos. La sudoración suele acentuar el eczema. Por ello, es conveniente:
Control del picor Es CRUCIAL controlar el picor. Cuando le pique, deben procurar que no se rasque. Para evitar que se lastime cuando se rasca, llevará siempre las uñas bien limpias y cortas. A este fin es muy adecuado tener la precaución de limárselas cada 2 ó 3 días. Para ayudar a controlar en picor de la piel, pueden darle un Antihistamínico (consulte a su Médico).
Si el niño se rasca inconscientemente, hay que procurar mantenerlo distraído y entretenido mediante actividades y juegos.
Si se rasca de noche, mientras duerme, a veces es conveniente ponerle unas manoplas de algodón para evitar que se lesione.
Factores causales Deben identificarse los posibles factores causales específicos que pueden contribuir al agravamiento del problema en un niño concreto, y se debe evitar/reducir la exposición a dichos factores:
Alergenos ambientales (ácaros, hongos, epitelios de animales, etc.)
Alergenos alimentarios (huevo, leche de vaca, frutos secos, etc.)
Alergenos contactantes (metales, etc.) Para ello, es IMPRESCINDIBLE realizar la oportuna exploración alergológica.
Alergias a Medicamentos Una reacción adversa por medicamentos es una reacción no deseada que se produce en un paciente cuando el medicamento es administrado para el tratamiento o prevención de una enfermedad. La información sobre las reacciones adversas a medicamentos es más bien escasa, tanto por lo que respecta a datos provenientes de compañías farmacéuticas, como de estadísticas nacionales de farmacovigilancia. Según datos de estudios norteamericanos, un 30% de pacientes ingresados desarrollan reacciones adversas medicamentosas durante su estancia hospitalaria y aproximadamente un 3% de los ingresos son debidos a este tipo de reacciones. No existen en la actualidad datos fiables referidos a niños aunque se piensa que, debido al uso menos frecuente que hacen de fármacos (si bien esto cada vez es menos cierto), este tipo de reacciones son menos frecuentes en niños que en adultos. Clasificación Las reacciones adversas medicamentosas pueden dividirse en 2 grandes grupos (Fig. 1): 1.- Reacciones Farmacológicas o de Tipo A: Potencialmente pueden ocurrir en cualquier individuo, y son consecuencia de un aumento del propio efecto del fármaco. En general se caracterizan por ser dependientes de la dosis (a mayor dosis, mayor probabilidad de que se produzca la reacción, y viceversa) y por ser asimismo reversibles (al menos parcialmente) tras suspender el fármaco, o reducir su dosis. Constituyen la gran mayoría de las reacciones adversas por fármacos (80%) e incluyen: - Sobredosis. - Efectos colaterales y secundarios. - Interacciones con otros medicamentos. 2.- Reacciones de Tipo B: Sólo ocurren en unos determinados individuos y no son previsibles. Generalmente persisten en mayor o menor medida durante cierto tiempo tras suspender el fármaco o disminuir su dosis. Constituyen tan solo el 20% del total de reacciones a fármacos. Entre ellas se encuentran: - Intolerancia - Idiosincrasia. - Reacciones inmunes o alérgicas (la mitad aproximadamente de las reacciones tipo B). Por consiguiente y en contra de una creencia bastante general , sólo un 5-10% de las reacciones adversas medicamentosas son de AUTÉNTICAMENTE ALÉRGICAS.

Figura 1 Síntomas Los síntomas causados por las reacciones alérgicas a medicamentos van desde cuadros banales (como urticarias simples), hasta cuadros potencialmente graves (como las anafilaxias), pasando por situaciones intermedias (como vómitos, diarreas, rinoconjuntivitis o dificultad respiratoria). Afortunadamente, lo más frecuente es que produzcan cuadros del tipo de urticaria (ronchas) con o sin hinchazón asociada, sobre todo de partes blandas como es la cara, generalmente con bastante picor coincidente. Sin embargo, si se vuelve a tomar el medicamento en cuestión o algún otro de la misma familia farmacológica, es muy posible que la severidad de la reacción vaya en aumento, por lo que este tipo de reacciones alérgicas no deben ser tomadas a la ligera, y requieren una adecuada valoración alergológica. Medicamentos causantes de reacciones alérgicas La probabilidad de que un medicamento cause una reacción alérgica depende fundamentalmente de 2 circunstancias:
Por ello, los medicamentos más frecuentemente implicados en reacciones alérgicas son, con gran diferencia, los antibióticos (sobre todo los de la familia de las Penicilinas), seguidos de los antiinflamatorios (sobre todo la Aspirina), y luego los jarabes antitusígenos y los anestésicos locales (Figura 3).
Figura 3
La mortalidad achacable a este tipo de alergia no es bien conocida existiendo importantes diferencias entre los distintos países (1 caso al año en Dinamarca frente a 40 casos al año en USA, pasando por 16-38 casos al año en Francia). Muy probablemente, la mortalidad por estas picaduras es mayor de lo que se piensa pues un tanto por ciento importante de casos de muerte súbita de causa no conocida parecen deberse a este motivo. En España carecemos de datos al respecto hasta la fecha.
La prevalencia de reacciones generalizadas (en todo el cuerpo) entre la población general oscila entre un 0,8 y un 3,9%. Nuevamente, entre apicultores, esta tasa asciende a un 3,3 - 42% existiendo una correlación inversa entre el número de picaduras al año y la probabilidad de sufrir una reacción sistémica de tal forma de que cuantas más picaduras sufren, menos probabilidad. Según estos datos, se calcula que sólo entre el 5-15% de pacientes sensibles a veneno de himenópteros padecerán una reacciones genralizada.
Diagnóstico El diagnóstico de alergia a veneno de himenópteros se basa en una cuidadosa historia clínica que permita, ante todo, clasificar el tipo de reacción (local o sistémica), y la identificación del insecto (en función de las características del mismo y la presencia o no de aguijón). Posteriormente, el diagnóstico se confirma con la realización de pruebas cutáneas y la determinación de IgE específica en sangre al igual que en el resto de procesos alérgicos.
Tratamiento sintomático En las reacciones locales leve-moderadas se deben aplicar medidas locales como hielo o compresas frías y posteriormente alguna crema de corticoide. En las reacciones locales severas, además de lo anterior, suele ser necesario administrar un antihistamínico oral y en determinados casos, incluso también un corticoide oral. Las reacciones generalizadas han de ser tratadas como cualquier anafilaxia de otra causa, con adrenalina subcutánea. Además, es conveniente administrar un corticoide y un antihistamínico oral para prevenir la reacción tardía.
Tratamiento específico La Inmunoterapia con veneno de himenópteros se viene utilizando desde hacer más de 20 años en todo el mundo con un alto índice de protección (90-95% de pacientes que han sufrido reacciones generalizadas no vuelven a padecerlas tras seguir esta modalidad de tratamiento).
Suele emplearse en pacientes adultos con pruebas diagnósticas positivas que hayan presentado reacciones genralizadas así como niños cuya reacción generalizada no sea exclusivamente cutánea sino que también implique algún otro órgano (aparato respiratorio, circulatorio, digestivo, etc). En único método válido para comprobar la eficacia de la Inmunoterapia con veneno de himenópteros es la repicadura espontánea o provocada. Aunque no existe acuerdo general sobre cuando parar este tratamiento, se admite que se debe mantener, como mínimo, entre 3-5 años, siendo aconsejable disponer de alguna constancia de la eficacia de la misma, sobre todo a través de una repicadura, bien espontánea o bien provocada, bien tolerada.
Alergia a picaduras de Mosquitos
Los mosquitos pican para alimentarse y en este acto, suelen inyectar saliva en la piel, contra la cual, puede desarrollarse una reacción alérgica. No obstante, al contrario de lo que ocurre con las abejas y las avispas, las reacciones generalizadas son bastante raras.
Manifestaciones clínicas Las picaduras de mosquitos causan manifestaciones cutáneas inmediatas y tardías. La reacción inmediata suele consistir en un enrojecimiento más o menos grande que aparece a los pocos minutos de la picadura y desaparece a las pocas horas para dejar paso a una pápula (abultamiento ) pruriginosa (que pica mucho) que aparece entre las 2-6 horas posteriores y dura entre 1-2 días, aunque en algunos sujetos puede permanecer durante más tiempo (varios días o incluso semanas).
Tras sucesivas picaduras, los lugares de antiguas picadas, pueden mostrar una reactivación en forma de ronchas que pican mucho, lo cual da como consecuencia la aparición del denominado prúrigo agudo o urticaria papulosa, muy común en niños.
Hasta lo que se sabe hoy en día, parece ser que los pacientes que sufren reacciones anormalmente grandes a las picaduras de mosquito, no son más frecuentemente alérgicos que aquellos que sufren reacciones normales.
Mecanismo de producción Aunque hasta la fecha no existen tasas fiables de frecuencia, diversos estudios parecen demostrar que una parte importante de las reacciones cutáneas exageradas a picadura de mosquitos se producen por un mecanismo de alergia contra la saliva.
Junto con la gripe, la infección de oídos es la enfermedad más frecuente que se les diagnostica a los niños. Tres, o más, de cada cuatro niños han tenido, por lo menos, una infección en los oídos al llegar a los 3 años de edad. Para entender la manera en la que se desarrollan las infecciones, es importante comprender primero el funcionamiento del oído.
Observemos cómo es el oído Piense cómo siente las vibraciones de un parlante cuando escucha el CD favorito de su hijo en el automóvil o las que usted mismo produce al hablar. El sonido, formado por ondas de energía invisibles, genera estas vibraciones. Cada vez que escucha un sonido, las estructuras que forman el oído funcionan el conjunto para que la información llegue al cerebro.
Las infecciones de oídos se suelen asociar a las infecciones de las vías respiratorias superiores y presentar sus signos y síntomas típicos, como congestión y secreción nasal y tos.
Contagio La infección de oídos no es contagiosa, pero la gripe que la causa sí.
el tipo y la gravedad de la infección de oídos con qué frecuencia su hijo presenta infecciones de oídos cuánto tiempo duró esta infección la edad de su hijo los factores de riesgo de su hijo si la infección o no afecta la audición de su hijo También se tienen en cuenta los deseos de los padres. Por ello, es muy importante que exista una buena comunicación entre los padres y el médico.
El hecho de que la mayoría de las infecciones se pueden curar solas ha creado la tendencia en varias asociaciones médicas de recomendar que se “espere y observe”. Mientras tanto, se le da al niño un medicamento para aliviar el dolor, por unos días, sin recurrir a antibióticos. Existen otras razones para considerar este tipo de método.
Cuándo debe llamar al médico de su hijo Si bien rara vez sucede, las infecciones de oídos que no se curan o las que recurren y son severas pueden generar complicaciones como la transmisión de la infección a los huesos cercanos. Por lo tanto, los niños que tengan dolor de oídos o que sientan que tienen los oídos taponados, especialmente cuando estos síntomas se acompañan de fiebre, deben ser examinados por un médico si no mejoran.
Existen otras dolencias que pueden producir dolor de oídos, como la dentición, la existencia de un objeto extraño en el oído o la presencia de cera dura. El médico de su hijo podrá determinar la causa de la molestia y darle el consejo adecuado.
Definimos el estreñimiento como la emisión de heces poco frecuente, de consistencia dura y escasa. Factores como la edad del niño, la situación geográfica y los hábitos dietéticos familiares pueden modular la calificación de estreñimiento.
El estudio del niño afecto de estreñimiento crónico incluye un detallado interrogatorio a los padres sobre los hábitos dietéticos del niño, sus antecedentes personales y familiares, patologías asociadas y tratamientos efectuados por iniciativa familiar o por indicación de un profesional médico. A continuación debe explorarse al niño en busca de lesiones anales o perianales, malformaciones anorectales asociadas, y otros datos físicos de interés; el tacto rectal debe siempre formar parte de esta valoración física.
Las exploraciones complementarias irán encaminadas a descartar enfermedades metabólicas, neurológicas, o aquellas otras enfermedades sistémicas que puedan asociar el estreñimiento entre sus síntomas. El enema opaco es la exploración radiológica más comúnmente usada para valorar la motilidad del colon y su anatomía; en los últimos años el TC con contraste es también utilizado con frecuencia. Puede ser requerida la realización de un estudio de las presiones del colon y el canal anal (manometría anorectal) para valorar los distintos segmentos intestinales y los esfínteres anales.
El tratamiento estará condicionado por la causa del estreñimiento que se determinará por el procedimiento comentado. Es siempre fundamental el denominado tratamiento higiénico-dietético que se resume a continuación: - Si la edad del niño lo permite es fundamental explicarle el las razones de las normas a seguir. - Primera fase: está encaminada a conseguir la eliminación de los fecalomas (heces duras y muy voluminosas) - Administración de enemas salinos al menos una vez al día durante 3 a 7 días. - Sentar al niño para defecar durante 10-15 minutos en horas fijas y predeterminadas (preferentemente después de las comidas). - Puede ser precisa la desimpactación manual de los fecalomas. - Segunda fase o de mantenimiento: · Incluir abundantes residuos en la dieta del niño. · Sentar al niño para defecar durante 10-15 minutos en horas fijas. · Administración de aceite de parafina en desayuno y cena. · Aporte vitamínico extra. - Recaídas: siempre comprobar que el tratamiento se ha realizado de modo correcto. · Puede ser necesario añadir un laxante oral de modo temporal.
En ocasiones es necesaria la colaboración de un Psicólogo, sobre todo si se sospechan factores emocionales o si fracasa el tratamiento expuesto
¿Qué es una temperatura normal? Una temperatura normal es más o menos 37,0°C cuando la temperatura se toma por la boca. Las temperaturas rectales (se toman por el recto) usualmente son medio grado mayores que aquellas tomadas por la boca. Entonces, una temperatura normal es más o menos 37,5°C cuando se tomar por el recto. Muchos médicos definen una fiebre como una temperatura oral por encima de 37,5°C o una temperatura rectal mayor de 38,0°C.
¿Cómo debo tomarle la temperatura a mi niño? La forma más exacta de tomarle la temperatura a su niño es por la boca o por el recto con un termómetro digital. En un niño menor de cuatro (4) años tome la temperatura rectal. En un niño mayor, tome la temperatura por la boca. Los termómetros de mercurio no deben usarse. El mercurio es una toxina para el medio ambiente y usted no quiere exponer a su familia e éste. Si usted tiene un termómetro de mercurio en su casa usted debe removerlo y usar un termómetro digital. No envuelva a su bebé o a su niño demasiado apretado antes de tomarle la temperatura. Nunca deje a su niño solo mientras le toma la temperatura. Asegúrese de usar el termómetro correcto. Lea las instrucciones del empaque para ver si tiene un termómetro oral o rectal. Si usted le está tomando la temperatura rectal a su niño, cubra la punta del termómetro con petrolato (nombre de marca: Vaseline) e introdúzcala media pulgada (1,25 cm) dentro del recto. Sostenga el termómetro quieto y no lo suelte. Cuando el termómetro suena quítelo y verifique la lectura digital. Si le está tomando la temperatura a su niño por la boca, coloque la punta del termómetro debajo de la lengua y déjela ahí hasta que el termómetro suene. Quite el termómetro y verifique la lectura digital. Después de terminar de usar el termómetro lávelo en agua fría y jabonosa.
¿Cuándo debo tratar de bajarle la fiebre a mi niño? Las fiebres son una seña de que el cuerpo está luchando contra una infección. La principal razón para tratar a su niño es para hacer que él o ella se sienta mejor. Cuando su niño está adolorido y quisquilloso posiblemente usted quiera darle medicamento.
¿Existen otras maneras para ayudar a que mi niño se sienta mejor? Dele a su niño líquidos en abundancia para prevenir la deshidratación (no tener suficiente líquido en el cuerpo) y ayudar a que el cuerpo se enfríe por su propia cuenta. Mantenga a su niño quieto y callado. Mantenga la temperatura ambiental más o menos entre 21,11°C y 23,33°C. Vista a su hijo con pijamas delgadas de algodón de modo tal que el calor del cuerpo pueda escapar. Si su niño tiene escalofrío, colóquele una cobija adicional pero quítesela cuando le pase el escalofrío.
Llame al médico si su niño tiene cualquiera de estas señas de alarma
Cambios en el comportamiento Vómito o diarrea constante Boca seca Dolor de oído o si se hala el oído Fiebre que aparece y desaparece durante varios días Llanto fuerte seguido de pausa para tomar aliento y que se repite Irritable No tiene hambre Pálido Convulsiones Dolor de cabeza fuerte Erupción cutánea ("rash") Articulaciones adoloridas o hinchadas Dolor de garganta Tensión en el cuello Dolor de estómago Se le hincha la parte blanda (fontanelas) de la cabeza No responde o está sin fuerza Hace ruidos como de silbidos al respirar (sibilancias) o tiene problemas para respirar Lloriquea
Los vómitos son muy frecuentes en los niños y no suelen ser una enfermedad en sí, sino manifestación de otras enfermedades. Por eso, habitualmente se presentan junto con diarrea, catarro, tos, fiebre, dolor de oídos, de garganta, de cabeza, etc. La causa más frecuente es la infección intestinal (gastroenteritis) por virus que suele ir acompañada de diarrea y retortijones, pero las causas pueden ser muchas y, dependiendo de la edad, unas son más frecuentes que otras.
Hay niños que vomitan con mucha facilidad. Algunos lo hacen de forma repetida cada cierto tiempo (vómitos cíclicos) y tienen un olor característico como a manzana (acetona) en el aliento y la orina durante los episodios de vómitos, sin que tengan ninguna enfermedad.
¿Qué puedo hacer para prevenirlos y tratarlos?
La mejor forma de provocar el vómito a un niño es forzándole a comer y más aún si está enfermo con catarro, tos, etc. Más vale contentarse con que tome pequeñas cantidades de alimentos que intentar que se acabe el plato. Si está enfermo y no tiene interés por la comida, ofrézcale, al menos, líquidos que evitarán que pueda deshidratarse.
Es frecuente que un niño después de vomitar tenga sed y quiera beber grandes cantidades de líquido, con lo que vuelve a vomitar. Si el niño vomita pero se encuentra bien, lo mejor es dejarle descansar durante un tiempo prudencial de unos 15 ó 20 minutos o dejarle dormir si quiere (el sueño ayuda a vaciar el estómago y alivia los vómitos) y después ofrecerle pequeñas cantidades de líquidos (preferible el zumo de frutas al agua) a pequeños sorbos o con una cuchara sopera (unos 10 mililitros) cada 10 ó 15 minutos. Algunos niños mayores prefieren una bebida refrescante a la que podemos quitar parte del gas agitándola antes de beberla. Si su hijo tiene diarrea, puede ser aconsejable utilizar preparados de farmacia (soluciones hidratantes) que consisten en un sobre para disolver en agua. La cantidad de agua será distinta según la marca, por lo que deberán seguir las instrucciones del envase. Cuando haya tolerado los líquidos durante 1 ó 2 horas, invítele a tomar algún alimento que le apetezca, sin forzarle y evitando los muy azucarados (dulces) o grasos, y siga ofreciéndole líquidos entre las comidas. Si su hijo pide comida es buena señal.
Aunque hay medicamentos que se emplean para el tratamiento de los vómitos en niños, no deben utilizarse de forma rutinaria, porque algunos de ellos tienen efectos no deseados.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
La mayoría de los niños con vómitos se recuperan en 1 ó 2 días con los cuidados de los padres, sin necesidad de acudir al pediatra, y pueden reincorporarse a su actividad habitual. Si tienen diarrea puede ser necesario esperar a que se recupere de la misma.
A pesar de todo lo comentado más arriba, en algunas ocasiones es conveniente consultar a su pediatra:
Si su hijo es menor de 3 ó 4 meses y vomita 2 ó 3 tomas o tiene fiebre (más de 38 º C).
Si piensa que su hijo puede estar deshidratado (más probable en los más pequeños, sobre todo si además tienen diarrea). Para saberlo debe fijarse en si tiene los labios muy secos, llora sin lágrimas o no orina en 8-12 horas.
Si los vómitos contienen sangre y el niño no ha sangrado por la nariz o tiene una herida en la boca.
Si las heces tienen sangre.
Si su hijo tiene alguna enfermedad crónica (por ejemplo diabetes mellitus) y usted no tiene clara la pauta a seguir o vomita una medicación indispensable (por ejemplo el tratamiento de la epilepsia).
En muchas ocasiones, si usted tiene dudas, una consulta telefónica puede evitar desplazamientos molestos para su hijo.

Relación de vacunas CUADRO DE VACUNAS

La seguridad de los más pequeños de la casa empieza en el hogar. La ocurrencia de accidentes domésticos es un punto a tener en cuenta. Es en el interior del hogar donde se registran el mayor número de lesiones (57,4%), principalmente en los periodos vacacionales. Algunos expertos destacan a los niños y a los mayores como los dos grupos más vulnerables a esos accidentes. Y por ello, destacan la necesidad de prevención.
Los cuidados que debemos tener La principal causa de siniestralidad infantil dentro del hogar son las intoxicaciones, que ocurren en su mayoría de forma accidental. Los principales productos implicados en esas intoxicaciones de menores son los medicamentos, seguidos por los productos de limpieza, los cosméticos, y los productos del hogar. Y ocurren por vía oral en un 90% de los casos. Los niños menores de 3 años son los que más sufren intoxicaciones. Por esa y por otras razones, hay que procurar mantener a los niños siempre vigilados por una persona adulta responsable, aparte de adoptar algunas medidas básicas de seguridad.
No los deje solos Hay que evitar que permanezcan mucho tiempo solos en cualquier habitación sin vigilancia periódica de un adulto. No permitir bajo ningún concepto que un niño pequeño permanezca en la bañera jugando con el agua sin la adecuada vigilancia de un adulto. Hay que llenar la bañera con la cantidad imprescindible de agua y vigilar durante el baño a niños y a personas con algún tipo de discapacidad que tengan riesgo de caída.

Evite desgracias fatales, como los ahogamientos Las piscinas, balsas o pozos en la vivienda deberán estar valladas y sus puertas cerradas, siendo aconsejable proteger su superficie. Durante las vacaciones de verano no debe perder de vista a los pequeñines en la playa, piscina. Estimule la enseñanza de la natación a edades tempranas. No se debe entrar en la piscina de forma brusca, sobre todo después de comer.
Los juguetes No deben tener aristas cortantes, ni ángulos puntiagudos, ni estar fabricados con materiales tóxicos. Su tamaño será lo suficientemente grande para impedir que los introduzcan en la boca y se los traguen. Evite que jueguen en lugares peligrosos: escaleras, ventanas, balcones, así como en proximidades de hoyos, pozos, piscinas, etc.
Proteja los enchufes de la red eléctrica Existen pequeños aparatos que podéis encontrar en las tiendas especializadas en productos infantiles, para evitar que los más pequeños, por curiosidad, introduzcan los dedos o algún otro objeto pequeño en los enchufes de la casa. Eso le podría provocar un choque por la corriente eléctrica.
Vigilar el uso de estufas y hornillos de gas Vigila siempre la llave de corta el gas de la cocina. Si no estás cocinando mantenga la llave cortada. Lo mismo se debe hacer con las estufas de gas. Evita dormir con ellas encendidas.
Cuidado con la cocina No debe cocinar con el niño en brazos ni dejarlo en el suelo cerca de la cocina. Las quemaduras son altamente peligrosas.
Guardar productos peligrosos lejos del campo de acción de los niños y bebés Colocar los productos de limpieza y otros productos potencialmente tóxicos en estanterías o muebles en alto para evitar su ingestión. Impida que tengan acceso a bebidas alcohólicas. No deben quedar al alcance de los niños objetos que supongan peligro de asfixia o atragantamiento (bolsas de plástico, monedas, botones, etc.). Guardar bajo llave los medicamentos.
Recomendaciones para la seguridad de los bebés - Los espacios entre los barrotes de la cuna no deben ser mayores a 7,5 cm. - La distancia desde el colchón hasta el borde superior de la baranda debe medir más de 60 cm. - No colocar cobertores adicionales y animales de peluche rellenos en la cuna con el bebé - Vigilar al bebé cuando esté acostado en la mesa de cambio de pañales - Colocar puertas al principio y al final de cada escalera - No permitirles a que jueguen con bolsas de plástico - Mantenerlos lejos de la cocina - Mantener la tapa del inodoro cerrada - Usar alfombras antideslizantes - No olvidarse de que la prevención es posible y eficaz.
Usted quizás crea que porque tiene un asiento para niños en su automóvil, ha hecho todo lo que pudo por la seguridad de su hijo, al transitar con su vehículo por la carretera. Pero la instalación debida del asiento en el automóvil no es siempre tan simple como parece. Asegúrese de leer las instrucciones del fabricante para entender la manera apropiada de instalación y uso. Si tiene preguntas, llame al fabricante o visite su sitio en la red Internet. También, muchas estaciones locales de policía, estaciones de bomberos y los hospitales revisarán la instalación correcta del asiento para niños en los automóviles.
Guarde un equipo para casos de emergencia en el baúl de su automóvil. Dependiendo en qué parte del país viva necesitará llevar además señales luminosas, una linterna y baterías extras, cables para arrancar el motor, un equipo básico de primeros auxilios, una manta, caramelos u otro tipo de alimento no perecedero y agua potable embotellada.
